El ángel de Jehová está acampando todo en derrededor de los que le temen, y los defiende. Salmos 34:7
jueves, 28 de mayo de 2015
miércoles, 27 de mayo de 2015
miércoles, 13 de mayo de 2015
La verdad acerca de la magia, la hechicería y la brujería
“En África no tiene sentido preguntar si las brujas existen o no”, dice el libro African Traditional Religion (La religión tradicional africana), y añade que “para los africanos de toda clase social, la brujería es una realidad de gran importancia”. Entre los que creen en la magia, la hechicería y la brujería se cuentan tanto personas que no saben leer como otras con mucha educación, e incluso muchos guías religiosos del islam y de la cristiandad.
Según la creencia popular africana, existe una fuerza o poder oculto y espiritual, sobre el cual Dios tiene control. Este poder es utilizado por los espíritus y antepasados. Algunos seres humanos también saben aprovecharlo y usarlo, sea para el bien (magia blanca) o para el mal (magia negra).
La magia negra, o hechicería, se dirige contra los enemigos. Se cree que quienes la emplean pueden enviar murciélagos, aves, moscas y otros animales para atacar a la gente. Muchas personas creen que la magia negra puede causar peleas, esterilidad, enfermedades e incluso la muerte.
La brujería está muy relacionada con la magia negra. Se dice que por la noche las brujas dejan su cuerpo y se alejan volando para encontrarse con otras brujas o para acabar poco a poco con la vida de sus víctimas. Dado que los cuerpos de las brujas siguen durmiendo en su cama, estas historias se basan en las confesiones de personas que dejaron de practicar la brujería. Por ejemplo, una revista africana cita los siguientes comentarios de mujeres (en su mayoría adolescentes) que habían sido brujas: “He matado a ciento cincuenta personas causando accidentes automovilísticos”; “he acabado con la vida de cinco niños chupándoles toda la sangre”; “he dado muerte a tres de mis novios por dejarme plantada”.
La magia blanca es una práctica que supuestamente protege del mal. Quienes la practican llevan pulseras o anillos mágicos, toman ciertas bebidas medicinales o se restriegan esos preparados por el cuerpo. También ocultan en su hogar o en el suelo artículos que tienen supuestos poderes protectores y llevan amuletos con textos del Corán o de la Biblia.
Mentiras y engaño
Es cierto que Satanás y los demonios son enemigos peligrosos de los seres humanos. Pueden influir en su mente y en su vida; en el pasado incluso entraron en hombres y animales, y los poseyeron (Mateo 12:43-45). Sin embargo, aunque no hay que restarle importancia a su poder, tampoco debemos darle demasiada importancia.
Satanás es un maestro del engaño. Hace creer a la gente que posee más poder del que en realidad tiene. Es algo parecido a lo que sucedió en un conflicto reciente en un país africano: los soldados utilizaron equipo de sonido para aterrorizar a sus enemigos. Antes de atacar, pusieron a un volumen muy alto grabaciones de artillería pesada y disparos para que el enemigo pensara que estaba siendo atacado con muchas armas potentes. Del mismo modo, Satanás quiere que la gente piense que su poder es ilimitado. Su objetivo es aterrorizar a las personas para que hagan la voluntad de él y no la de Jehová. Veamos tres mentiras que Satanás quiere hacernos creer.
Una mentira que Satanás promueve es que nada malo ocurre por casualidad; que los males que no son causados directamente por alguien ocurren porque los provocan poderes ocultos. Por ejemplo, supongamos que un niño muere de malaria. Tal vez su madre sepa que esta enfermedad la transmiten los mosquitos. Pero posiblemente también creerá que alguien usó brujería para que al niño le picara un mosquito.
Aunque Satanás puede causar algunos problemas, es un error creer que tiene poder para provocar todos los problemas. La Biblia dice: “Los veloces no tienen la carrera, ni los poderosos la batalla, ni tienen los sabios tampoco el alimento, ni tienen los entendidos tampoco las riquezas, ni aun los que tienen conocimiento tienen el favor; porque el tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos” (Eclesiastés 9:11). Un corredor puede ser más rápido que los demás y sin embargo no ganar la carrera. Podría perder debido a algún “suceso imprevisto”: podría tropezar, sentir de repente un malestar o darle un tirón en un músculo. Estas cosas pueden pasarle a cualquiera, y no necesariamente porque las cause Satanás o se haya utilizado brujería. Simplemente ocurren.
Otra mentira que Satanás promueve es que las brujas salen de su cuerpo y viajan por la noche para encontrarse con otras brujas o para acabar con la vida de sus víctimas. Pero pregúntese: “Si las brujas pudieran hacer esto, ¿qué es en realidad lo que saldría del cuerpo?”. Como hemos visto, el alma es la persona, no algo que pueda salir de ella. Además, el espíritu es la fuerza de vida que hace funcionar al organismo, pero no puede hacer nada sin el cuerpo.
Ni el alma ni el espíritu pueden salir del cuerpo para hacer algo, sea bueno o malo. De modo que las brujas no salen de sus cuerpos. Por lo tanto, no hacen lo que afirman o creen haber hecho.
¿Cómo se explican entonces los testimonios de quienes practicaban la brujería? Satanás puede hacer creer a las personas que han vivido experiencias que en realidad no han tenido. Mediante visiones, puede hacer que la gente se imagine que ha visto, oído y hecho cosas que no han sucedido. De esta forma, intenta apartar a las personas de Jehová y hacerlas pensar que la Biblia está equivocada.
Una tercera mentira es que la magia blanca, la que supuestamente anula la magia negra, es buena. La Biblia no distingue entre magia negra y magia blanca. Condena todo tipo de magia. Fíjese en las leyes que Jehová dio a la nación de Israel respecto a la magia y los que la practicaban:
● “No deben practicar la magia.” (Levítico 19:26.)
● “En cuanto a un hombre o una mujer en quien resulte haber espíritu de médium o espíritu de predicción, deben ser muertos sin falta.” (Levítico 20:27.)
● “No debería hallarse en ti [...] practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero, ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista.” (Deuteronomio 18:10-14.)
Estas leyes dejaron claro que Dios no quería que sus siervos practicaran la magia. Jehová dio estas leyes a su pueblo porque lo amaba y no quería verlo esclavizado al temor y la superstición ni oprimido por los demonios.
Aunque la Biblia no entra en detalles en cuanto a lo que pueden hacer los demonios y lo que no, sí muestra que Jehová Dios es mucho más poderoso que Satanás y sus demonios. Jehová echó a Satanás del cielo (Revelación 12:9). Observemos también que Satanás pidió permiso para poner a prueba a Job y obedeció la advertencia de Dios de no atentar contra su vida (Job 2:4-6).
Proverbios 18:10 dice: “El nombre de Jehová es una torre fuerte. A ella corre el justo, y se le da protección”. Así que para obtener protección hay que acudir a Jehová. Los siervos de Dios no recurren a amuletos o bebidas mágicas para protegerse de las malvadas obras de Satanás y los demonios, ni temen los maleficios de los hechiceros. Creen lo que dice la Biblia: “En cuanto a Jehová, sus ojos están discurriendo por toda la tierra para mostrar su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él” (2 Crónicas 16:9).
Usted también puede tener esta confianza si sirve a Jehová. Santiago 4:7 dice: “Sujétense, por lo tanto, a Dios; pero opónganse al Diablo, y él huirá de ustedes”. Si sirve a Jehová, el Dios verdadero, sometiéndose a él, puede estar convencido de que él lo protegerá.
La magia y la brujería son malas
Satanás quiere que practiquemos la magia. Muchas personas hacen sacrificios a los antepasados o a los espíritus para que no les hagan daño. Lo hacen porque temen la influencia del mundo de los espíritus. Estas personas llevan anillos o pulseras mágicos. Beben “medicinas” que ellas creen que tienen poderes mágicos o se frotan el cuerpo con ellas. Algunas personas esconden objetos en su casa o los entierran porque piensan que estos tienen el poder de protegerlas. Otras utilizan “medicinas” mágicas pues creen que les ayudarán en los negocios, los exámenes de la escuela o el noviazgo.
El mejor modo de protegernos de Satanás es siendo amigos de Jehová. Jehová Dios y sus ángeles son mucho más poderosos que Satanás y sus demonios (Santiago 2:19; Revelación 12:9). Jehová tiene un gran deseo de usar su poder a favor de sus amigos, aquellos que son completamente leales a él (2 Crónicas 16:9).
La Palabra de Dios dice: “No deben practicar la magia”. Jehová condena la magia y la brujería porque estas prácticas pueden ponernos directamente bajo el poder de Satanás el Diablo (Levítico 19:26).
martes, 17 de febrero de 2015
Un Mesías transformado con quien tienen que habérselas los políticos
En el futuro cercano los gobernantes políticos de todas las naciones
y pueblos tendrán que decidir de manera final qué hacer en cuanto al
Mesías. Para mediados del primero siglo de nuestra era común este
Mesías, Jesús el Descendiente del rey David, tuvo encuentros directos
con dos gobernantes políticos mundanos. El rey Herodes Antipas de
Galilea descreyó que Jesús fuera el Mesías y se burló de él en la sala
del tribunal y lo devolvió al gobernador romano de Judea, Poncio Pilato,
para que fuera juzgado finalmente. El gobernador Pilato, en
representación del emperador Tiberio de Roma, cedió a la presión
procedente de una chusma antimesiánica y sentenció a Jesús a morir
clavado a un madero como un esclavo criminal. (Lucas 23:1-25) Pero hoy
los gobernantes políticos tienen que habérselas con un Mesías que
difiere mucho del Mesías del año 33 E.C., que se ofreció en sacrificio.
Los gobernantes políticos, especialmente los de la cristiandad, están más o menos familiarizados con los relatos evangélicos de la vida terrestre de Jesucristo. Probablemente el cuadro mental de él que les es más familiar es el que presentan muchos artistas religiosos, el de un Jesús con rasgos faciales demacrados debajo de una corona de espinas, con manos y pies clavados a una cruz. Los gobernantes políticos de hoy poco cuentan, o más bien, de ninguna manera cuentan, con entrar en una confrontación o careo con Jesucristo como Rey celestial poderoso completamente equipado para pelear con sus enemigos terrestres. Para absoluto asombro de ellos, será a un Mesías transformado que tendrán que enfrentarse dentro de poco.
¿Qué efecto debería tener todo esto en la posición de los políticos de este mundo? ¡Ni por un momento debe nadie pensar que la elevación y ensalzamiento a posición muy alta del “Siervo” de Jehová, Jesucristo, en cumplimiento de Isaías 52:13, no tendría ningún efecto en las naciones terrestres y sus gobernantes políticos! Los políticos no deberían encogerse de hombros con indiferencia ante esta situación y decir: ‘¿Conque Jesucristo ha sido ensalzado hasta el cielo, eh? ¿Y qué?’ No deberían adoptar la actitud del que dice: ‘Bueno, puesto que ahora está en el cielo, no lo tenemos en nuestro camino. Y que él se encargue de las cosas en el cielo, mientras nosotros atendemos las cosas aquí abajo en la Tierra; ésta es nuestra responsabilidad. ¡Ya no oiremos más de él en cuanto a cómo gobernamos la Tierra!’
Una actitud política de esa índole está absolutamente mal basada. La elevación y ensalzamiento del “Siervo” de Jehová a posición muy alta tendrá las consecuencias más graves en cuanto a ellos y en cuanto a que continúen en su puesto en la Tierra. Deben recordar que, cuando Jesucristo ascendió de regreso a Jehová Dios en el cielo, lo hizo mientras todavía poseía el derecho y título al gobierno real del rey David sobre toda la tierra en Palestina que había sido prometida a sus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob.—Lucas 1:31-33; 2 Samuel 7:11-16; 1 Crónicas 17:10-14; Lucas 22:29, 30; Salmo 89:27-37.
Además, ascendió mientras tenía en firme posesión el valor de su sacrificio humano por medio del cual podía comprar a toda la familia humana que descendió de Adán y Eva. (1 Timoteo 2:5, 6) Al presentar el mérito de su sacrificio de rescate a Dios en el cielo, compró de vuelta a la familia humana que había sido vendida al pecado, condenación y su pena la muerte. (Hebreos 9:24-28; Mateo 20:28) Por consiguiente, la gente común sobre la cual gobiernan todos los políticos pertenece al “Siervo” de Jehová, Jesucristo, por derecho de compra, y los políticos sí tienen que rendirle cuentas en cuanto a la manera en que gobiernan.
Especialmente hoy, en este período crítico de la historia humana, no olvidemos o descontentos el hecho de que Jesucristo el Descendiente real de David tiene ciertos derechos establecidos respecto a esta Tierra. Estos derechos no habían de ser puestos a un lado para siempre sin que se tomara acción con relación a ellos. A los gobiernos nacionales y sus gobernantes políticos se les otorgaría solo un período de tiempo fijo y limitado durante el cual ejercer control político sobre la Tierra. Jehová Dios fijó un “tiempo del fin” para los gobiernos de hechura humana y sus reyes, emperadores, presidentes, chaes, jeques y otros gobernantes. Los 2.520 años que empezaron a contar desde la primera desolación de Jerusalén, en 607 a. de la E.C., y a los cuales se llama “los tiempos de los gentiles” caducaron en el otoño de 1914 E.C. Desde esa fecha los gobiernos de hechura humana en la Tierra han estado en su “tiempo del fin.” El fin de ellos está ahora a la vista.—Lucas 21:24; Daniel 12:4.
EL ASOMBRO DE LOS POLÍTICOS
A la luz de esas declaraciones proféticas de Jehová acerca de su “Siervo,” ciertamente será con un Mesías transformado que tendrán que contender en el futuro cercano todos los políticos de la Tierra. La transformación será tan grande que los pasmará de asombro. Pronto, cuando venga la confrontación final entre ellos y él, ‘clavarán en él la mirada con asombro.’ No es que hayan de verlo literalmente a simple vista, pero verán las evidencias visibles de su poder como Combatiente para Jehová Dios y sabrán que estas evidencias proceden de este Mesías elevado, ensalzado. Esto será en gran medida diferente del cuadro que el clero de la cristiandad ha pintado de Jesucristo.
Por medio de sus crucifijos y sus misas en las iglesias el clero de la cristiandad ha hecho que el elemento político del mundo vea a Jesucristo como una figura en triste condición. Afirman que al ascender al cielo él llevó consigo el cuerpo humano en el cual fue clavado al madero, llevando todavía los rasguños de la corona de espinas en la frente y los sangrientos hoyos de los clavos en las manos y pies y la incisión grande que le abrió la lanza en el costado. Es verdad que Jesucristo sí sufrió una muerte cruelmente dolorosa y deshonrosa, por ciertas razones. Pero antes de eso, fue desacreditado, crasamente mal representado, acusado de ser quebrantador de la ley, violador del sábado, loco, poseído de un demonio, blasfemador, Cristo falso, engañador, una amenaza a la nación judía, sedicioso contra la Roma pagana. Ciertamente su reputación fue torcida, la imagen de él que pintaron los que levantaron falsas acusaciones contra él era una desfiguración total; y es en este sentido en particular que se ha de entender Isaías 52:14:
“La desfiguración en cuanto a su apariencia fue tanto más que la de cualquier otro hombre y en cuanto a su regia forma más que la de los hijos de la humanidad.”
Hasta este mismo día se ha continuado desacreditando, difamando y tergiversando a Jesucristo in absentia. Pero hoy, mil novecientos años después, él ya no es un “niño Jesús” (bambino Gesù); ya no es un ‘Siervo sufriente’ en la Tierra que no presenta resistencia a sus enemigos mal intencionados. Ahora es el “Siervo” elevado, ensalzado, el Mesías acreditado de Dios. Prescindiendo de lo que los políticos bajo la mala guía de su clero religioso hayan dicho contra el “Siervo” de Jehová y en desafío a él, cesarán de ser tan bocudos con palabras de desprecio en el careo con el “siervo” una vez humillado en la venidera prueba de potencia en cuanto al asunto de: ¿Quién gobernará la Tierra? Porque entonces los políticos realmente verán la exhibición de lo que su clero religioso no les ha relatado; se verán obligados a dirigir su consideración a aquello de lo cual no habían oído en advertencia de sus muy respetados líderes religiosos. Como dice Isaías 52:15:
“Él igualmente espantará a muchas naciones. Ante él reyes cerrarán su boca, porque lo que no se les había relatado realmente verán, y a lo que no habían oído tendrán que dirigir su consideración.”
No es que los testigos cristianos fieles de Jehová no hayan estado relatando esas cosas a las naciones y sus reyes y tratando de hacer que las naciones y sus gobernantes políticos dirijan su consideración a esas cosas. Pero éstos, en su mayoría, han vuelto un oído sordo y un ojo ciego a lo que estos fieles seguidores del “Siervo” de Jehová han proclamado mundialmente y han delineado en lenguaje descriptivo. Al contrario, es de los clérigos asalariados que las naciones y sus gobernantes políticos no han oído relatados los hechos verdaderos acerca de que el “Siervo” de Jehová en realidad guerreará contra ellos para ejecutar en ellos los juicios de Jehová. Son los líderes religiosos asalariados quienes han mantenido ciegos a naciones y reyes en cuanto a lo que les espera cuando Jehová, por su “Siervo,” proceda contra ellos para resolver la cuestión: ¿Quién gobernará la Tierra y a la gente en ella? Por lo tanto, no podrán menos que ‘clavar los ojos en él con asombro’ y ‘cerrar la boca’ al verse frente a algo que es completamente diferente de lo que habían esperado.
En este “tiempo del fin” desde 1914 E.C. no ha sido al clero de la cristiandad que Jehová Dios ha usado para transmitir esta advertencia: “Y ahora, oh reyes, ejerzan perspicacia; déjense corregir, oh jueces de la tierra. Sirvan a Jehová con temor y estén gozosos con temblor. Besen al hijo, para que Él no se enoje y no perezcan ustedes del camino, porque su cólera se enciende fácilmente. Felices son todos los que se refugian en él.” (Salmo 2:7, 10-12) Debido a que dependen de sus clérigos asalariados, los gobernantes políticos del conjunto de los judíos y los gobernantes políticos de la cristiandad no han ‘besado al Hijo.’ Es decir, no han expresado ningún afecto al “Siervo” de Jehová, su Hijo celestial Jesús el Mesías, a quien Él ha sentado sobre el monte Sión celestial y a quien ha dado ‘naciones por herencia y los cabos de la tierra por posesión.’
Ha sido por medio de Sus testigos cristianos que Jehová ha estado transmitiendo esta advertencia a gobernantes políticos y a jueces de tribunales de ley. Estos testigos mismos ‘besan al hijo,’ y por esto han llegado a ser un objeto de odio a todas las naciones y ha habido una desfiguración de la apariencia de ellos a la vista de las personas mal informadas. (Mateo 24:9) Jehová no se enojará contra sus testigos fieles y obedientes, ni se encenderá su cólera contra ellos de modo que perezcan en medio de su trayecto. Él no se volverá contra los que se han refugiado en Él, y por eso Sus testigos son el pueblo más feliz de la Tierra hoy, a pesar del odio del mundo y la maliciosa desfiguración de su reputación. Con interés cada vez más intenso vigilan para ver a los “reyes” o gobernantes políticos de las naciones clavar la mirada con asombro y cerrar la boca ante la imponente manifestación de un Mesías transformado, el “Siervo” ensalzado de Jehová.
Los gobernantes políticos, especialmente los de la cristiandad, están más o menos familiarizados con los relatos evangélicos de la vida terrestre de Jesucristo. Probablemente el cuadro mental de él que les es más familiar es el que presentan muchos artistas religiosos, el de un Jesús con rasgos faciales demacrados debajo de una corona de espinas, con manos y pies clavados a una cruz. Los gobernantes políticos de hoy poco cuentan, o más bien, de ninguna manera cuentan, con entrar en una confrontación o careo con Jesucristo como Rey celestial poderoso completamente equipado para pelear con sus enemigos terrestres. Para absoluto asombro de ellos, será a un Mesías transformado que tendrán que enfrentarse dentro de poco.
¿Qué efecto debería tener todo esto en la posición de los políticos de este mundo? ¡Ni por un momento debe nadie pensar que la elevación y ensalzamiento a posición muy alta del “Siervo” de Jehová, Jesucristo, en cumplimiento de Isaías 52:13, no tendría ningún efecto en las naciones terrestres y sus gobernantes políticos! Los políticos no deberían encogerse de hombros con indiferencia ante esta situación y decir: ‘¿Conque Jesucristo ha sido ensalzado hasta el cielo, eh? ¿Y qué?’ No deberían adoptar la actitud del que dice: ‘Bueno, puesto que ahora está en el cielo, no lo tenemos en nuestro camino. Y que él se encargue de las cosas en el cielo, mientras nosotros atendemos las cosas aquí abajo en la Tierra; ésta es nuestra responsabilidad. ¡Ya no oiremos más de él en cuanto a cómo gobernamos la Tierra!’
Una actitud política de esa índole está absolutamente mal basada. La elevación y ensalzamiento del “Siervo” de Jehová a posición muy alta tendrá las consecuencias más graves en cuanto a ellos y en cuanto a que continúen en su puesto en la Tierra. Deben recordar que, cuando Jesucristo ascendió de regreso a Jehová Dios en el cielo, lo hizo mientras todavía poseía el derecho y título al gobierno real del rey David sobre toda la tierra en Palestina que había sido prometida a sus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob.—Lucas 1:31-33; 2 Samuel 7:11-16; 1 Crónicas 17:10-14; Lucas 22:29, 30; Salmo 89:27-37.
Además, ascendió mientras tenía en firme posesión el valor de su sacrificio humano por medio del cual podía comprar a toda la familia humana que descendió de Adán y Eva. (1 Timoteo 2:5, 6) Al presentar el mérito de su sacrificio de rescate a Dios en el cielo, compró de vuelta a la familia humana que había sido vendida al pecado, condenación y su pena la muerte. (Hebreos 9:24-28; Mateo 20:28) Por consiguiente, la gente común sobre la cual gobiernan todos los políticos pertenece al “Siervo” de Jehová, Jesucristo, por derecho de compra, y los políticos sí tienen que rendirle cuentas en cuanto a la manera en que gobiernan.
Especialmente hoy, en este período crítico de la historia humana, no olvidemos o descontentos el hecho de que Jesucristo el Descendiente real de David tiene ciertos derechos establecidos respecto a esta Tierra. Estos derechos no habían de ser puestos a un lado para siempre sin que se tomara acción con relación a ellos. A los gobiernos nacionales y sus gobernantes políticos se les otorgaría solo un período de tiempo fijo y limitado durante el cual ejercer control político sobre la Tierra. Jehová Dios fijó un “tiempo del fin” para los gobiernos de hechura humana y sus reyes, emperadores, presidentes, chaes, jeques y otros gobernantes. Los 2.520 años que empezaron a contar desde la primera desolación de Jerusalén, en 607 a. de la E.C., y a los cuales se llama “los tiempos de los gentiles” caducaron en el otoño de 1914 E.C. Desde esa fecha los gobiernos de hechura humana en la Tierra han estado en su “tiempo del fin.” El fin de ellos está ahora a la vista.—Lucas 21:24; Daniel 12:4.
EL ASOMBRO DE LOS POLÍTICOS
A la luz de esas declaraciones proféticas de Jehová acerca de su “Siervo,” ciertamente será con un Mesías transformado que tendrán que contender en el futuro cercano todos los políticos de la Tierra. La transformación será tan grande que los pasmará de asombro. Pronto, cuando venga la confrontación final entre ellos y él, ‘clavarán en él la mirada con asombro.’ No es que hayan de verlo literalmente a simple vista, pero verán las evidencias visibles de su poder como Combatiente para Jehová Dios y sabrán que estas evidencias proceden de este Mesías elevado, ensalzado. Esto será en gran medida diferente del cuadro que el clero de la cristiandad ha pintado de Jesucristo.
Por medio de sus crucifijos y sus misas en las iglesias el clero de la cristiandad ha hecho que el elemento político del mundo vea a Jesucristo como una figura en triste condición. Afirman que al ascender al cielo él llevó consigo el cuerpo humano en el cual fue clavado al madero, llevando todavía los rasguños de la corona de espinas en la frente y los sangrientos hoyos de los clavos en las manos y pies y la incisión grande que le abrió la lanza en el costado. Es verdad que Jesucristo sí sufrió una muerte cruelmente dolorosa y deshonrosa, por ciertas razones. Pero antes de eso, fue desacreditado, crasamente mal representado, acusado de ser quebrantador de la ley, violador del sábado, loco, poseído de un demonio, blasfemador, Cristo falso, engañador, una amenaza a la nación judía, sedicioso contra la Roma pagana. Ciertamente su reputación fue torcida, la imagen de él que pintaron los que levantaron falsas acusaciones contra él era una desfiguración total; y es en este sentido en particular que se ha de entender Isaías 52:14:
“La desfiguración en cuanto a su apariencia fue tanto más que la de cualquier otro hombre y en cuanto a su regia forma más que la de los hijos de la humanidad.”
Hasta este mismo día se ha continuado desacreditando, difamando y tergiversando a Jesucristo in absentia. Pero hoy, mil novecientos años después, él ya no es un “niño Jesús” (bambino Gesù); ya no es un ‘Siervo sufriente’ en la Tierra que no presenta resistencia a sus enemigos mal intencionados. Ahora es el “Siervo” elevado, ensalzado, el Mesías acreditado de Dios. Prescindiendo de lo que los políticos bajo la mala guía de su clero religioso hayan dicho contra el “Siervo” de Jehová y en desafío a él, cesarán de ser tan bocudos con palabras de desprecio en el careo con el “siervo” una vez humillado en la venidera prueba de potencia en cuanto al asunto de: ¿Quién gobernará la Tierra? Porque entonces los políticos realmente verán la exhibición de lo que su clero religioso no les ha relatado; se verán obligados a dirigir su consideración a aquello de lo cual no habían oído en advertencia de sus muy respetados líderes religiosos. Como dice Isaías 52:15:
“Él igualmente espantará a muchas naciones. Ante él reyes cerrarán su boca, porque lo que no se les había relatado realmente verán, y a lo que no habían oído tendrán que dirigir su consideración.”
No es que los testigos cristianos fieles de Jehová no hayan estado relatando esas cosas a las naciones y sus reyes y tratando de hacer que las naciones y sus gobernantes políticos dirijan su consideración a esas cosas. Pero éstos, en su mayoría, han vuelto un oído sordo y un ojo ciego a lo que estos fieles seguidores del “Siervo” de Jehová han proclamado mundialmente y han delineado en lenguaje descriptivo. Al contrario, es de los clérigos asalariados que las naciones y sus gobernantes políticos no han oído relatados los hechos verdaderos acerca de que el “Siervo” de Jehová en realidad guerreará contra ellos para ejecutar en ellos los juicios de Jehová. Son los líderes religiosos asalariados quienes han mantenido ciegos a naciones y reyes en cuanto a lo que les espera cuando Jehová, por su “Siervo,” proceda contra ellos para resolver la cuestión: ¿Quién gobernará la Tierra y a la gente en ella? Por lo tanto, no podrán menos que ‘clavar los ojos en él con asombro’ y ‘cerrar la boca’ al verse frente a algo que es completamente diferente de lo que habían esperado.
En este “tiempo del fin” desde 1914 E.C. no ha sido al clero de la cristiandad que Jehová Dios ha usado para transmitir esta advertencia: “Y ahora, oh reyes, ejerzan perspicacia; déjense corregir, oh jueces de la tierra. Sirvan a Jehová con temor y estén gozosos con temblor. Besen al hijo, para que Él no se enoje y no perezcan ustedes del camino, porque su cólera se enciende fácilmente. Felices son todos los que se refugian en él.” (Salmo 2:7, 10-12) Debido a que dependen de sus clérigos asalariados, los gobernantes políticos del conjunto de los judíos y los gobernantes políticos de la cristiandad no han ‘besado al Hijo.’ Es decir, no han expresado ningún afecto al “Siervo” de Jehová, su Hijo celestial Jesús el Mesías, a quien Él ha sentado sobre el monte Sión celestial y a quien ha dado ‘naciones por herencia y los cabos de la tierra por posesión.’
Ha sido por medio de Sus testigos cristianos que Jehová ha estado transmitiendo esta advertencia a gobernantes políticos y a jueces de tribunales de ley. Estos testigos mismos ‘besan al hijo,’ y por esto han llegado a ser un objeto de odio a todas las naciones y ha habido una desfiguración de la apariencia de ellos a la vista de las personas mal informadas. (Mateo 24:9) Jehová no se enojará contra sus testigos fieles y obedientes, ni se encenderá su cólera contra ellos de modo que perezcan en medio de su trayecto. Él no se volverá contra los que se han refugiado en Él, y por eso Sus testigos son el pueblo más feliz de la Tierra hoy, a pesar del odio del mundo y la maliciosa desfiguración de su reputación. Con interés cada vez más intenso vigilan para ver a los “reyes” o gobernantes políticos de las naciones clavar la mirada con asombro y cerrar la boca ante la imponente manifestación de un Mesías transformado, el “Siervo” ensalzado de Jehová.
sábado, 14 de febrero de 2015
¿Ha traicionado la religión a Dios y al hombre?
Para ser fiel a Dios y al hombre...
● La religión debería ser una verdadera fuerza a favor de la paz en la Tierra.
● Debería realmente ayudar a la gente a vivir vidas limpias.
● Debería poner el ejemplo de estar libre de la avaricia.
La mayoría de las religiones afirman que hacen esto. Pero, ¿han demostrado que es cierto lo que afirman de sí mismas?
¿Qué hay si, en lugar de eso, ha habido traición? Entonces le es imperativo a usted aprender la realidad.
¿COMPARTEN CULPA POR DERRAMAMIENTO DE SANGRE LAS RELIGIONES DEL MUNDO?
La Biblia dice: “Si alguno hace la declaración: ‘Yo amo a Dios,’ y sin embargo está odiando a su hermano, es mentiroso.”—1 Juan 4:20.
Compare ese texto bíblico con esta declaración del conocido clérigo protestante Harry Emerson Fosdick: “Con un lado de nuestra boca hemos alabado al Príncipe de Paz y con el otro hemos glorificado la guerra.”
Es típico lo que sucedió en la I Guerra Mundial:
El cardenal católico romano Amette, de París, dijo a los soldados que peleaban en el ejército francés: “El Dios Todopoderoso está a favor de nosotros. . . . Dios nos dará la victoria.”
En el otro lado, el arzobispo católico romano de Colonia dijo a los soldados alemanes: “Dios está con nosotros en esta pelea . . . y nos dará la victoria.”
(Citas tomadas del periódico belga “La Dernière Heure.”)
Más recientemente vemos titulares de noticias como...
Encuesta católica muestra clero a favor guerra Viet
NEW YORK POST, 7 de sept. de 1967
IGLESIAS INVIERTEN EN FIRMAS MILITARES
DAILY TELEGRAPH (Australia), 7 de ene. de 1972
Luteranos prometen apoyo, hasta grado de guerra, de pasos EE.UU. en crisis
STAR, 1950
Miércoles, 2 de marzo de 1949
Líder mundial bautista advierte a EE.UU. mantener fuerza de armas
Rev. Johnson dice ‘Fuerza física es lo único que Rusia entiende’
SAN FRANCISCO NEWS, 2 de marzo de 1949
Ejército Nazi alabado
Obispos católicos alemanes leales
NEW YORK POST 27 de ago. de 1940
Estas son traducciones de recortes de publicaciones en inglés.
¿Es mejor que ése el registro de las religiones no cristianas? No. Ellas también han apoyado el derramamiento de sangre en gran escala. Sus miembros a menudo se matan unos a otros por cuestiones políticas.
¿HAN SOSTENIDO UNA MORALIDAD ALTA LAS RELIGIONES DEL MUNDO?
La Biblia dice: “¡No os engañéis! Ni los impuros . . . ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones . . . ni los rapaces heredarán el Reino de Dios.”—1 Corintios 6:9, 10, BJ.
¿Están libres de culpa las religiones del mundo? No; hasta entre personas religiosas esas prácticas han aumentado en proporción alarmante.
Pregúntese: ‘¿Qué pasaría si todo el mundo viviera como los miembros de mi religión? ¿Eliminaría eso el crimen, las prácticas faltas de honradez en los negocios y la inmoralidad?’
¿Cuánto tiempo hace, en realidad, desde que usted oyó de una religión que removiera de entre sí a los miembros que hubiesen insistido en practicar tales cosas? En lugar de eso, lo que está sucediendo se muestra en los recortes de noticias...
25 DE SEPTIEMBRE DE 1964
Coito premarital puede aceptarse
OTTAWA, CANADÁ
¿Es inicua la homosexualidad? Sacerdotes Episcopales dicen: No
NEWS, 29 de nov. de 1967
Obispo desea se legalice sexo a los 14
AUCKLAND STAR (Nueva Zelanda), 11 de julio de 1972
Arzobispo: Muchos de nuestros clérigos son homosexuales
THE ADVERTISER (Australia), 19 de abril de 1973
Estas son traducciones de recortes de publicaciones en inglés.
¿SE HAN LIBRADO DEL AMOR AL DINERO?
La Biblia dice: “Sus sacerdotes predican por interés, y por el dinero adivinan sus profetas; y no obstante se apoyan en el Señor, diciendo: ‘¿Pues qué, acaso no está el Señor en medio de nosotros?’” Pero Jesucristo dijo a sus discípulos: “Recibieron gratis, den gratis.”—Miqueas 3:11, TA; Mateo 10:8.
¿Qué ve usted hoy? Piense: ‘¿Cuántas veces ha venido un líder religioso a mi hogar para considerar a Dios y sus propósitos? Por otra parte, ¿cuántas veces me han pedido dinero, y quizás hasta hayan rehusado servicios religiosos a menos que se les pagara dinero?’
La verdad es que frecuentemente las organizaciones religiosas están entre los más grandes poseedores de riquezas. Costosos edificios religiosos sobresalen en zonas donde sus miembros viven en gran pobreza y hambre.
¿Qué significa todo esto?
Los hechos muestran que las religiones del mundo han resultado ser hipócritas, le han sido falsas a Dios, lo han representado crasamente mal. También han traicionado los intereses de la humanidad. ¿A qué llevará esto?
Dios destruirá pronto toda religión falsa
Dios ha dado a las religiones del mundo mucho tiempo para probar lo que son. Hoy vemos el fruto podrido de ellas por toda la Tierra.
La Biblia muestra que ya está cerca el día en que Dios ajustará las cuentas. Por el honor de Su propio nombre, que ha sido difamado por mucho tiempo, y para el bien eterno de todas las personas que aman la justicia, Dios tiene que tomar acción y tomará acción. ¿Qué hará?
Su Palabra inspirada compara al imperio mundial de la religión falsa con una mujer crasamente inmoral llamada “Babilonia la Grande.” Ella está “adornada ricamente,” y vive en “lujo desvergonzado.” En ella se encuentra la ‘sangre de todos los de la tierra que han sido muertos atrozmente.’ Dios la sentencia a ser “quemada . . . con fuego,” completamente destruida. (Vea los capítulos 17 y 18 de Revelación o Apocalipsis.) Esta destrucción vendrá de las mismas potencias políticas que ella ha dominado por tanto tiempo. ¿Qué significa esto para usted?
Ahora es tiempo de buscar seguridad
La llamada de advertencia que Dios da es: ‘Salgan de Babilonia la Grande si no quieren recibir sus plagas.’ (Revelación 18:1-4) Ahora estamos en los “últimos días” del actual sistema mundial. (2 Timoteo 3:1-5) Para no compartir el destino que le espera a la religión falsa hipócrita, es necesario que usted corte todo nexo con ella. Pero eso no es todo. Es necesario que usted practique la adoración verdadera.
¿Dónde puede encontrarla?
La adoración verdadera honra a Dios, sostiene su Palabra
En más de 200 países hay una sociedad de personas que detesta la hipocresía y el engaño que practica la religión falsa. Valerosamente sostienen la Palabra de Dios, la Biblia, la practican y trabajan para el bien eterno de sus semejantes. En honor del nombre de Dios, se les conoce como testigos de Jehová. Pero, ¿son realmente diferentes de otras religiones?
La adoración verdadera es gratis
Los testigos de Jehová creen en estas palabras de Jesús: “Recibieron gratis, den gratis.” Dan gratuitamente su tiempo para ayudar a otros a aprender la verdad de la Palabra de Dios, la Biblia. Usted puede recibir esa ayuda en su hogar por medio de un estudio bíblico personal, gratis. Se le extiende una bienvenida a sus reuniones del Salón del Reino; nunca se pasa un platillo de colecta.
La religión verdadera cambia a la gente
A centenares de miles de personas por todo el mundo se les ha ayudado a poner su vida en armonía con la Palabra de Dios. Aunque son de toda raza, nacionalidad y antecedentes, los testigos de Jehová están unidos. Ya no odian ni matan; en vez de eso, realmente se aman unos a otros.
Han aprendido a desprenderse de las prácticas inmorales y a llevar vidas limpias y felices. No han traicionado ni a Dios ni a sus semejantes; preferirían morir a hacer eso. Tienen una esperanza segura para el futuro: la vida en una Tierra limpia, pacífica, parecida a un parque, bajo el gobierno del Reino de Dios.
¿Qué hará usted?
¿Desea sinceramente conocer la verdad acerca de su Creador? ¿Desea vida en paz y justicia para usted y sus amados?
Solo las personas que practican la adoración verdadera sobrevivirán la destrucción tan cercana de este inicuo sistema con su religión que traiciona a Dios y al hombre.
Aproveche ahora la oportunidad de conseguir el conocimiento que lleva a sobrevivir adquirir la vida en el nuevo orden justo de Dios.
UN MENSAJE PARA EL MUNDO ENTERO
¡Se acerca el fin de la religión falsa!
¿Qué se entiende por religión falsa?
¿Cómo dejará de existir?
¿Qué efecto tendrá en usted su desaparición?
¿Qué se entiende por religión falsa?
¿Le angustian los crímenes que se cometen en el nombre de la religión? ¿Ofenden su sentido de la justicia las guerras y los actos de terrorismo y de corrupción llevados a cabo por personas que dicen servir a Dios? ¿Por qué parece que tantísimos problemas se deban a la religión?
La culpa no es de toda religión, solo de la religión falsa. Jesucristo, figura religiosa muy respetada, indicó que la religión falsa es la que produce mal fruto, tal como el “árbol podrido produce fruto inservible” (Mateo 7:15-17). ¿Qué fruto produce la religión falsa?
La religión falsa...
... SE ENTREMETE EN LAS GUERRAS Y LA POLÍTICA. “Tanto en Asia como en otros lugares —dice la revista Asiaweek—, líderes sedientos de poder están manipulando sin escrúpulos los sentimientos religiosos de la gente en provecho propio.” La misma revista añade que, debido a ello, “el mundo se está volviendo loco”. Un conocido líder religioso de Estados Unidos declaró: “Para que se detengan las matanzas, hay que matar a los terroristas”. Según él, la solución es esta: “Liquidarlos a todos en el nombre del Señor”. En cambio, la Biblia dice: “Si alguno hace la declaración: ‘Yo amo a Dios’, y sin embargo está odiando a su hermano, es mentiroso” (1 Juan 4:20). Jesús incluso dio este mandato: “Continúen amando a sus enemigos” (Mateo 5:44). ¿Cuántas religiones diría usted que envían a la guerra a sus fieles?
... ENSEÑA DOCTRINAS FALSAS. La mayoría de las religiones enseñan que el alma o espíritu es una parte invisible del ser humano que sobrevive a la muerte del cuerpo. Muchas religiones se valen de esta doctrina para aprovecharse de sus miembros, cobrándoles dinero por orar en favor de las almas de sus difuntos. Pero la Biblia enseña algo muy distinto: “El alma que peca... ella misma morirá” (Ezequiel 18:4). “Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto.” (Eclesiastés 9:5.) Jesús enseñó que los muertos serán resucitados, algo que resultaría innecesario si el hombre tuviera un alma inmortal (Juan 11:11-25). ¿Enseña su religión que el alma no muere?
... TOLERA LA INMORALIDAD SEXUAL. En algunos países, hay confesiones religiosas que admiten la ordenación de homosexuales y lesbianas en su jerarquía y presionan a los gobiernos para que legalicen los matrimonios del mismo sexo. Incluso iglesias que condenan la inmoralidad sexual se han mostrado tolerantes con clérigos culpables de abuso sexual de menores. Pero ¿qué enseña la Biblia? Dice sin rodeos: “No se extravíen. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres [...] heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9, 10). ¿Ha oído usted de religiones que aprueben la inmoralidad sexual?
¿Qué les espera a las religiones que producen fruto podrido? Jesús advirtió: “Todo árbol que no produce fruto excelente llega a ser cortado y echado al fuego” (Mateo 7:19). Así es, la religión falsa será cortada y destruida. Pero ¿cómo y cuándo sucederá eso? Una visión profética que aparece en el libro bíblico de Revelación (Apocalipsis), capítulos 17 y 18, nos da la respuesta.
¿Cómo dejará de existir la religión falsa?
Imagínese la escena. Sobre el lomo de una bestia espantosa que tiene siete cabezas y diez cuernos monta una ramera (Revelación 17:1-4). ¿A quién representa? Esa mujer ejerce influencia “sobre los reyes de la tierra”, va vestida de púrpura, utiliza incienso y es extremadamente rica. Además, por sus prácticas espiritistas, “todas las naciones [son] extraviadas” (Revelación 17:18; 18:12, 13, 23). La Biblia nos ayuda a ver que esta ramera es una entidad religiosa mundial. No representa una sola religión, sino todas las religiones que producen fruto podrido.
La bestia, por su parte, simboliza las potencias políticas del mundo (Revelación 17:10-13). Sobre ella va sentada la religión falsa, tratando de influir en sus decisiones y de dirigirla.
Pero pronto sucederá algo asombroso: “Los diez cuernos que viste, y la bestia salvaje, estos odiarán a la ramera y harán que quede devastada y desnuda, y se comerán sus carnes y la quemarán por completo con fuego” (Revelación 17:16). De manera súbita y espantosa, las potencias políticas del mundo atacarán a la religión falsa y la destruirán por completo. ¿A qué se deberá esa reacción? El libro bíblico de Revelación lo dice: “Dios puso en sus corazones llevar a cabo Su pensamiento” (Revelación 17:17). En efecto, Dios pedirá cuentas a la religión falsa por todos los actos infames que ha cometido en Su nombre. Además, obrando con perfecta justicia, utilizará a los amantes políticos de esa ramera simbólica como Su instrumento de ejecución.
¿Qué debe hacer usted para que no le suceda lo mismo que a la religión falsa? “Sálganse de ella, pueblo mío”, exhorta el mensajero de Dios (Revelación 18:4). Ahora es el momento de huir de la religión falsa. Pero ¿adónde? No al ateísmo, pues su futuro también es sombrío (2 Tesalonicenses 1:6-9). El único refugio está en la religión verdadera. ¿Cómo puede usted identificar la religión verdadera?
Cómo identificar la religión verdadera
¿Qué buen fruto debería producir la religión verdadera? (Mateo 7:17.)
La religión verdadera...
... MANIFIESTA AMOR. Los verdaderos siervos de Dios “no son parte del mundo”, no tienen prejuicios raciales ni culturales, y manifiestan “amor entre sí” (Juan 13:35; 17:16; Hechos 10:34, 35). En lugar de matarse unos a otros, están dispuestos a dar su vida por los demás (1 Juan 3:16).
... CONFÍA EN LA PALABRA DE DIOS. La religión verdadera no enseña ni ideas basadas en la “tradición” ni “mandatos de hombres”; sus doctrinas se basan en la Palabra de Dios, la Biblia (Mateo 15:6-9). ¿Por qué? Porque “toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas” (2 Timoteo 3:16).
... FORTALECE LOS VÍNCULOS FAMILIARES Y PROMUEVE ELEVADAS NORMAS MORALES. La religión verdadera exhorta a los esposos a “ama[r] a sus esposas como a sus propios cuerpos”, ayuda a la esposa a “tenerle profundo respeto a su esposo” y enseña a los hijos a ser “obedientes a sus padres” (Efesios 5:28, 33; 6:1). Además, quienes ocupan puestos de autoridad deben ser personas de una moralidad ejemplar (1 Timoteo 3:1-10).
¿Hay alguna religión que cumpla estas normas? El libro Holocaust Politics, editado en 2001, dice: “Si más personas vivieran en conformidad con lo que predican y practican los testigos de Jehová, el Holocausto habría podido evitarse y el mundo ya no experimentaría ningún otro genocidio”.
En efecto, los testigos de Jehová —activos en 235 países— no se limitan a predicar las normas morales de la Biblia; se rigen por ellas. Lo animamos a que les pida ayuda para averiguar lo que Dios espera de cada uno de nosotros a fin de que nuestra adoración sea de Su agrado. Ahora es el momento de hacerlo.
domingo, 28 de diciembre de 2014
MADRES QUE DAN MALOS EJEMPLOS A SUS HIJAS
"Igualmente, que las mujeres de edad sean reverentes en su comportamiento, no calumniadoras, ni esclavizadas a mucho vino, maestras de lo que es bueno; para que hagan recobrar el juicio a las mujeres jóvenes para que estas amen a sus esposos, amen a sus hijos, sean de juicio sano, castas, trabajadoras en casa, buenas, sujetas a sus propios esposos, para que no se hable injuriosamente de la palabra de Dios". (Tito 2:3-5)
En la congregación cristiana, los comentarios de las mujeres durante las reuniones son muy bien recibidos. Los maestros respetan a las mujeres con madurez cristiana que, en público y en privado, son ejemplares, “maestras de lo que es bueno” (Tito 2:3).
Las cristianas maduras de hoy, al igual que las del siglo primero, deben ser “reverentes en su comportamiento, no calumniadoras, ni esclavizadas a mucho vino, maestras de lo que es bueno”. Así, los consejos que den en privado a “las mujeres jóvenes” de la congregación tendrán más peso.
La labor de la esposa es fundamental para que la familia esté bien atendida. Por ejemplo, la Biblia les dice a las casadas que “amen a sus esposos, amen a sus hijos, sean de juicio sano, castas, trabajadoras en casa, buenas, sujetas a sus propios esposos” (Tito 2:4, 5). La esposa y madre que así lo hace se gana el cariño y el respeto de su familia (Proverbios 31:10, 28).
Según cierto dicho asiático, criar una hija es como regar el jardín del vecino. Sin embargo, el padre cristiano amoroso no se deja llevar por esa forma de pensar.
Las cristianas maduras deben animar a las mujeres jóvenes a que “amen a sus esposos, amen a sus hijos” y sean “trabajadoras en casa”. En otras palabras, deben animarlas a cuidar de su familia. Así, nadie tendrá razones para criticar a Dios.
“Nadie puede servir como esclavo a dos amos [...]. No pueden ustedes servir como esclavos a Dios y a las Riquezas.” (Mateo. 6:24)
Jehová no quiere que sus siervas vivan en la miseria. En tiempos de Jesús también había mucha gente pobre y desvalida, y es probable que muchos pensaran que teniendo más dinero se sentirían más felices y seguros (Mar. 14:7). Pero Jesús no quería que confiaran en riquezas pasajeras, sino en Jehová, la Fuente de riquezas permanentes. En el Sermón del Monte explicó que la felicidad y seguridad verdaderas no dependen de lo que tengamos ni de lo mucho que trabajemos, sino de nuestra amistad con Jehová.
En su oración modelo, ¿dijo Jesús que le pidiéramos a Dios seguridad económica? No. Él nos enseñó a pedirle “nuestro pan para [cada] día”, refiriéndose a las necesidades diarias. Y añadió sin rodeos: “Dejen de acumular para sí tesoros sobre la tierra [...]. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo” (Mat. 6:9, 11, 19, 20).
Buscar primero “la justicia de Dios” incluye ver las obligaciones familiares como las ve Jehová. La Ley mosaica mandaba a las madres a educar espiritualmente a sus hijas, y ese principio también es aplicable a las madres cristianas (lea Deuteronomio 6:6, 7).
Muchas siervas contemporáneas de Jeremías solían desobedecer a Dios y así abusaban de su paciencia y misericordia. En la actualidad, ¿podríamos adoptar el mismo hábito? Sí, si hacemos caso omiso de los recordatorios divinos y comenzamos a practicar el pecado. Pero incluso si nadie se diera cuenta del pecado, el que desobedece a Jehová se encamina al fracaso.
Alguien que llevara una doble vida podría pensar que no lo van a descubrir; sin embargo, la realidad es que Dios examina lo que hay en nuestra mente y corazón y puede ver lo que sucede a puerta cerrada (léase Jeremías 32:19).
El pecador arrepentido reconoce que al desobedecer a Jehová, ha manchado el nombre de Dios y el de la congregación cristiana. Además, lo apesadumbra profundamente el dolor que haya podido ocasionar a gente inocente. Debe saber que su solicitud de perdón solo es válida ante Jehová cuando admite todo el daño causado por sus malos actos. Pero volverse a Dios implica algo más.
La persona verdaderamente arrepentida escudriña sus motivos, deseos y costumbres (léase Lamentaciones 3:40, 41). Examina los aspectos de su vida donde hay fisuras, tales como su relación con el sexo opuesto, amor por lo material y los puestos encumbrados, el uso que le da a Internet o sus tratos comerciales. Así como una mujer friega hasta los rincones más ocultos de su cocina para mantenerla higiénicamente limpia, la sierva arrepentida ha de esforzarse por purificar sus pensamientos y sus actos privados. Para ‘volverse a Jehová’, debe cumplir con sus exigencias y ajustarse a sus normas.
Algunas judías del tiempo de Jeremías se volvieron a Jehová “falsamente”; es decir, fingieron sentir remordimiento pero nunca cambiaron su actitud o forma de vivir (Jer. 3:10). A diferencia de ellas, la que sinceramente solicita perdón no trata de engañar ni a Jehová ni a la congregación. En vez de solo querer lavar su reputación o volver a juntarse con sus parientes y hermanos de fe, desea dejar en el pasado los males cometidos y granjearse el perdón y el favor de Dios. Es indudable que la persona que reconoce sus errores ha de tragarse el orgullo.
Nuestro Padre, Jehová, ha prometido ayudarnos a conseguir las cosas que realmente necesitamos si nosotros ponemos su Reino y su justicia primero en la vida (Mat. 6:33). Por eso, los cristianos verdaderos siempre tenemos una alternativa. Sin importar cuáles sean los problemas que se nos presenten, siempre hay una manera de afrontarlos cumpliendo los principios bíblicos. Jehová nos asegura que nos dará una “salida” (lea 1 Corintios 10:13). Si demostramos que confiamos en él pidiéndole sabiduría y siguiendo sus mandatos y principios, “él mismo obrará” en nuestro favor (Sal. 37:5, 7). Bendecirá nuestros esfuerzos sinceros por servirle solo a él, nuestro único Amo. Cuando lo ponemos en primer lugar, él se encarga de que nos vaya bien.
Los globos luminosos, otro peligro más en las fiestas
“No debería hallarse en ti [...] practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero, ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista.” (Deuteronomio 18:10-14.)
“¡Es un amuleto de la suerte!” Exclamaba un ciudadano chino, presentándo una de esas linternas chinas, roja y muy bonita. Las linternas chinas también pueden comunicar noticias de nacimiento, muerte, estatus en la sociedad, e incluso un peligro por venir...si, el peligro de los incendios que estas provocan.
La linterna voladora, conocida también como linterna china, globo del deseo o globo de papel seda, es una linterna aérea de papel proveniente del lejano oriente que ha adquirido popularidad en occidente. Está hecha con papel de arroz y con un armazón elaborado con bambú o con metal. En el interior de la linterna volante hay una base de parafina que es encendida para que la llama caliente el aire dentro de la linterna; disminuyendo así la densidad y causando que la linterna se eleve al cielo. La linterna volante se mantendrá en el aire mientras siga viva la llama. Al apagarse la llama, la linterna cae en el suelo.
Proverbios 18:10 dice: “El nombre de Jehová es una torre fuerte. A ella corre el justo, y se le da protección”. Así que para obtener protección hay que acudir a Jehová. Los siervos de Dios no recurren a amuletos para protegerse de las malvadas obras de Satanás y los demonios, ni temen los maleficios de los hechiceros. Creen lo que dice la Biblia: “En cuanto a Jehová, sus ojos están discurriendo por toda la tierra para mostrar su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él” (2 Crónicas 16:9).
¿ QUE ES EL NUEVO MUNDO ?
“El nuevo mundo.” Al oír esas palabras, ¿acuden a nuestra mente imágenes de las bendiciones materiales predichas en la Biblia? Un cuerpo perfecto, alimento nutritivo en abundancia, animales mansos, vivienda segura... Hasta podemos citar pasajes que respaldan tales expectativas. Sin embargo, no olvidemos esta otra bendición: la salud espiritual y emocional. Sin ella, todos los demás deleites pronto se esfumarían.
Así será el futuro Paraíso terrestre
Los muertos serán resucitados: “Todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán” (Juan 5:28, 29).
Ya no habrá vejez, enfermedades ni muerte: “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’” (Isaías 33:24). Dios “limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor” (Revelación 21:4).
La comida será sana y abundante: “La tierra misma ciertamente dará su producto; Dios, nuestro Dios, nos bendecirá” (Salmo 67:6).
Habrá casas dignas y trabajo satisfactorio: “Edificarán casas, y las ocuparán; [...] la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal” (Isaías 65:21, 22).
Desaparecerán la violencia, el crimen y las guerras: Jehová “hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra” (Salmo 46:9). “En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra.” (Proverbios 2:22.)
Sálganse de ella, pueblo mío
Y oí otra voz procedente del cielo decir: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados, y si no quieren recibir parte de sus plagas. (Revelación o Apocalipsis 18:4)
En una carta que escribió en la segunda mitad del siglo I, el apóstol Pablo advirtió a los cristianos de un serio peligro. “Cuidado —dijo—: quizás haya alguien que se los lleve como presa suya mediante la filosofía y el vano engaño según la tradición de los hombres.” (Colosenses 2:8.)
Si deseas conocer más sobre este tema mira los siguientes enlaces:
http://wol.jw.org/es/wol/ d/r4/lp-s/102011451
http://wol.jw.org/es/wol/ d/r4/lp-s/ 1102005161#h=0:0-8:0
En una carta que escribió en la segunda mitad del siglo I, el apóstol Pablo advirtió a los cristianos de un serio peligro. “Cuidado —dijo—: quizás haya alguien que se los lleve como presa suya mediante la filosofía y el vano engaño según la tradición de los hombres.” (Colosenses 2:8.)
Si deseas conocer más sobre este tema mira los siguientes enlaces:
http://wol.jw.org/es/wol/
http://wol.jw.org/es/wol/
Obedecer no está de moda
Muchas personas ni siquiera se plantean si está bien o mal actuar de cierto modo, sino que hacen lo que les apetece o lo que les conviene. Esta actitud se ve en los conductores que cometen infracciones, los inversores que violan las leyes financieras y los altos funcionarios que burlan las leyes que incluso ellos mismos han contribuido a implantar. En los días de Jeremías también era común lanzarse al “proceder popular”, a sabiendas de que era incorrecto y perjudicial (Jer. 8:6).
Nosotros sabemos que quienes desean obtener el favor del Todopoderoso no pueden sencillamente seguir el “proceder popular”. ¿Por qué merece Jehová nuestra total obediencia? Jeremías aporta una razón llamándolo “el Hacedor de la tierra por su poder, Aquel que firmemente estableció la tierra productiva por su sabiduría” (Jer. 10:12). En efecto, Jehová es el Soberano del universo, y debemos temerle por encima de todos los demás gobernantes. Él posee el derecho absoluto a esperar que cumplamos con sus sabios mandamientos, que al fin y al cabo son para nuestro beneficio (Jer. 10:6, 7).
Jehová no es únicamente el Gobernante Universal, sino el Sustentador de la vida, nuestra vida. A los contemporáneos de Jeremías no les quedó ninguna duda al respecto. Mientras que Egipto dependía muchísimo de las aguas del Nilo, la Tierra Prometida dependía en gran manera del agua de las lluvias estacionales, que sus habitantes almacenaban en cisternas subterráneas (Deu. 11:13-17). Solo Jehová era capaz de hacer llover y empapar el suelo para que produjera. Por otro lado, él también podía retener las tan ansiadas lluvias. De ahí que en los días de Jeremías, los desobedientes judíos sufrieran una serie de sequías devastadoras que dejaron resecos sus campos, viñas, pozos y cisternas (Jer. 3:3; 5:24; 12:4; 14:1-4, 22; 23:10).
Aunque los judíos estimaban mucho el agua literal, rechazaron el “agua viva” que Jehová les ofrecía en abundancia. Lo demostraron desobedeciendo deliberadamente la Ley divina y aliándose con otras naciones. Llegaron a ser como alguien que durante una sequía guarda la poca agua que tiene en una cisterna rota, así que sufrieron las consecuencias (léanse Jeremías 2:13 y 17:13). Nosotros no tenemos por qué actuar como ellos y acarrearnos la ruina. Jehová continúa regalándonos abundancia de “agua viva”, es decir, la guía de su Palabra inspirada; pero solo nos beneficiaremos de ella si la estudiamos y procuramos seguirla.
Jehová se valió de Jeremías para exhortar reiteradamente a su pueblo con palabras como estas: “Vuélvanse, por favor, cada uno de su camino malo, y hagan buenos sus caminos y sus tratos” (Jer. 7:3; 18:11; 25:5; léase Jeremías 35:15).
¿Le importan a Dios los animales?
La vida animal corre peligro. Muchos científicos creen que las especies se están extinguiendo a un ritmo muy acelerado, una de las trágicas consecuencias de la invasión humana. A este sombrío panorama se suman la producción industrial de alimentos, los deportes crueles y el insensible abandono de mascotas.
Algunos opinan que este es el precio inevitable que hay que pagar por el progreso. Pero ¿es eso lo que Dios quería? ¿Ha abandonado él a los animales para que sufran a manos del hombre? ¿Cómo sabemos que le importan?
Tras crear los peces, las aves y los animales terrestres, Dios se manifestó muy complacido: “Llegó a ver que [todo] era bueno”, afirma la Biblia (Génesis 1:21, 25). Tales criaturas, desde la más pequeña hasta la más grande, eran objeto de su interés y amor. Él no solo las hizo “instintivamente sabias”, sino que les dio lo necesario para que medraran en su ambiente. Como bien dijo un escritor: “Todos [los animales] te siguen esperando para que les des su alimento a su tiempo. Lo que les das, ellos lo recogen. Abres tu mano... se satisfacen con cosas buenas” (Proverbios 30:24; Salmo 104:24, 25, 27, 28).
Adán empezó a ponerles nombre a los animales, fue porque Jehová le concedió ese privilegio; además, él lo ayudó trayéndole los animales para ver cómo los llamaría (Génesis 2:19). Solo siguiendo la guía divina podría el hombre cumplir la misión de cuidar de los animales.
La Biblia dice: “El justo está cuidando del alma de su animal doméstico, pero las misericordias de los inicuos son crueles” (Proverbios 12:10).
Dios dio a la nación de Israel leyes que se ocupaban del bienestar de los animales. El establecimiento del sábado como día semanal de descanso también los beneficiaba a ellos porque podían reposar (Éxodo 23:12). Es significativo que aun cuando no estaba permitido realizar ningún trabajo ese día sagrado, sí había que socorrer a cualquier animal que estuviera en apuros (Lucas 14:5). Dios también indicó que no se debía impedir que un buey comiera mientras trillaba el grano, y a las bestias de carga no se las debía sobrecargar (Éxodo 23:5; Deuteronomio 25:4). Asimismo, estaba prohibido atar al yugo un buey y un asno para evitar que uno de los dos se lastimara (Deuteronomio 22:10). La Biblia enseña, pues, que hay que tratar a los animales con consideración, respeto y compasión.
Mucha gente solo vela por sus intereses y es indiferente al daño que pueda causar a los animales, pero Dios se compadece de ellos.
Mucha gente solo vela por sus intereses y es indiferente al daño que pueda causar a los animales, pero Dios se compadece de ellos.
Queda claro que Dios no es insensible al trato que se da a los animales. Su amado Hijo, Jesús, dijo que ni un gorrión cae a tierra sin el conocimiento de su Padre (Mateo 10:29). Por el contrario, los humanos no comprenden plenamente el efecto de sus actos en el medioambiente, aunque tengan las mejores intenciones.
Para que haya un sistema de administración que proteja la fauna y la flora, tiene que darse primero un cambio en el modo de pensar de la humanidad.
Felizmente, la Biblia habla del tiempo en que bajo el Reino de Dios, “la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová” (Isaías 11:9). Así, las personas obedientes contarán con la preparación necesaria para administrar bien la Tierra. La influencia del Creador garantizará la convivencia armoniosa entre el hombre y las bestias, restaurando las condiciones que existían originalmente.
La Biblia describe con estas palabras la transformación que tendrá lugar: “El lobo realmente morará por un tiempo con el cordero, y el leopardo mismo se echará con el cabrito, y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito será guía sobre ellos. Y la vaca y la osa mismas pacerán; sus crías se echarán juntas. Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa realmente pondrá su propia mano un niño destetado”. ¡Qué perspectiva tan gloriosa se ofrece ante nuestros ojos! (Isaías 11:6-8.)
¿ QUE ES EL NUEVO MUNDO QUE MENCIONA LA BIBLIA ?
“Dios [será] todas las cosas para con todos.” (1 COR. 15:28)
¿Qué significará para usted el cumplimiento de estas promesas bíblicas?
Miqueas 4:4
Isaías 11:6-9
Juan 5:28, 29
Miqueas 4:4
Isaías 11:6-9
Juan 5:28, 29
¿Se imagina usted todo lo que un gobierno poderoso con un rey justo y compasivo podría hacer por sus súbditos en mil años? Pues bien, ese es el emocionante futuro que les aguarda a los incontables miembros de la “gran muchedumbre” tras sobrevivir a “la gran tribulación” que pondrá fin a este malvado sistema de cosas (Rev. 7:9, 14).
Los seis mil años de historia en los que el ser humano se ha gobernado a sí mismo han estado plagados de dolor y sufrimiento. Hace mucho tiempo, la Biblia declaró: “El hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo” (Ecl. 8:9). Y eso es justo lo que vemos hoy día: guerras, revueltas y problemas devastadores como la pobreza, las epidemias, la destrucción del medio ambiente y el cambio climático. Numerosos mandatarios han asegurado que si no cambiamos radicalmente nuestra actitud, las consecuencias serán desastrosas.
Durante el gobierno mesiánico de Jesucristo y los 144.000, el Reino de Dios irá remediando todo el daño que han sufrido los seres humanos y su hogar, el planeta Tierra. Bajo el Reinado de Mil Años se cumplirá esta alentadora promesa de Jehová: “Voy a crear nuevos cielos y una nueva tierra; y las cosas anteriores no serán recordadas, ni subirán al corazón” (Is. 65:17). ¿Qué maravillosos acontecimientos tendrán lugar en ese entonces? Aunque aún no podemos contemplarlos, las profecías de la Palabra de Dios nos dejan entrever “las cosas [...] que no se ven” todavía (2 Cor. 4:18).
“EDIFICARÁN CASAS, Y [...] PLANTARÁN VIÑAS”
¿A quién no le gustaría tener su propia casa, un lugar donde su familia pueda sentirse segura? Sin embargo, el mundo actual se enfrenta a una enorme crisis de vivienda. Las grandes ciudades están abarrotadas, y muchos de sus habitantes se las arreglan como pueden malviviendo en barrios pobres en condiciones míseras. Para estas personas, la idea de poseer un hogar digno no es más que un sueño.
Bajo el Reino, todo el mundo verá cumplido su deseo de poseer un hogar, pues Isaías profetizó: “Edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto” (Is. 65:21). Claro está, hoy día hay personas que ya disponen de una casa, y algunos incluso de una gran propiedad o una mansión. Pero siempre existe el miedo de perderla por problemas económicos o el de sufrir el asalto de un ladrón o algo peor. El Reino de Dios también eliminará esas preocupaciones, pues el profeta Miqueas escribió: “Se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los haga temblar” (Miq. 4:4).
¿Cómo debe influir en nosotros esta magnífica esperanza? Por supuesto, todos necesitamos una vivienda digna. Pero en lugar de afanarnos ahora por conseguir la casa de nuestros sueños —y quizá endeudarnos hasta el cuello—, ¿no sería más lógico concentrarnos en la promesa de Jehová? Refiriéndose a sí mismo, Jesús dijo: “Las zorras tienen cuevas y las aves del cielo tienen donde posarse, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza” (Luc. 9:58). Jesús contaba con la capacidad y los conocimientos necesarios para construir o comprar la mejor vivienda imaginable. ¿Por qué no lo hizo? Sin duda, porque no quería distraerse ni enredarse en nada que le hiciera relegar el Reino a un segundo plano. ¿Podemos imitar su ejemplo y mantener el ojo sencillo, evitándonos los enredos y preocupaciones que conlleva el materialismo? (Mat. 6:33, 34.)
“EL LOBO Y EL CORDERO [...] PACERÁN COMO UNO SOLO”
Cuando Jehová hizo la Tierra, hizo a los seres humanos —su obra cumbre— en último lugar. ¿Cuál era su voluntad para ellos? Jehová la expresó cuando le dijo a su Primogénito, su Obrero Maestro: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra” (Gén. 1:26). En efecto, Dios dispuso que Adán, Eva y el resto de la humanidad dominaran a los animales.
¿De verdad es posible que los seres humanos dominen a todos los animales y estén en paz con ellos? Muchas personas tienen una relación muy estrecha con sus perros, gatos y otras mascotas. Pero ¿qué hay de los animales salvajes? Un estudio señala: “Los científicos que viven cerca de ellos y los estudian han descubierto que los mamíferos tienen emociones”. Todos los hemos visto manifestar instintos como el miedo o la agresividad ante una amenaza, pero ¿son capaces de expresar sentimientos? El mismo estudio añade: “Cuando llega su juventud revelan el atributo más noble que los adorna: su enorme capacidad para sentir cálidos afectos”.
No nos debe costar creer que, tal como promete la Biblia, los seres humanos vivirán en armonía con los animales (léanse Isaías 11:6-9 y 65:25). ¿Por qué? Recordemos lo que Jehová les dijo a Noé y su familia cuando salieron del arca: “Un temor a ustedes y un terror a ustedes continuarán sobre toda criatura viviente de la tierra”. Este miedo instintivo les sirve de protección a los animales (Gén. 9:2, 3). Sin duda, Jehová puede eliminarles total o parcialmente ese temor para que su voluntad original se cumpla (Os. 2:18). ¡Qué fascinante será para quienes vivan en la Tierra!
“LIMPIARÁ TODA LÁGRIMA”
Al ver “todos los actos de opresión que se [estaban] haciendo bajo el sol”, Salomón se lamentó: “¡Mira!, las lágrimas de aquellos a quienes se oprimía, pero no tenían consolador” (Ecl. 4:1). Hoy día, las cosas están igual, o incluso peor. ¿Quién no ha derramado lágrimas en alguna ocasión? Cierto es que a veces podemos llorar de alegría, pero normalmente el llanto es el reflejo de un corazón que sufre.
Pensemos en algunos relatos bíblicos marcados por la emotividad y los sentimientos. Por ejemplo, “Abrahán entró a plañir a Sara y a llorarla” cuando ella falleció con 127 años de edad (Gén. 23:1, 2). Cuando Noemí se despidió de sus dos nueras viudas, en dos ocasiones “ellas se pusieron a alzar la voz y llorar” (Rut 1:9, 14). Cuando el rey Ezequías se enfermó y sabía que iba a morir, oró a Dios y “se puso a llorar profusamente”, lo que al parecer conmovió a Jehová (2 Rey. 20:1-5). ¿Y cómo no emocionarse al pensar en la ocasión en que Pedro, después de negar a Jesús, oyó cantar al gallo y “lloró amargamente”? (Mat. 26:75.)
Todos sufrimos desgracias —sean grandes o pequeñas—, y todos tenemos una enorme necesidad de recibir alivio y consuelo. Eso es justo lo que el Reinado de Mil Años les brindará a sus súbditos, pues la Biblia promete que Dios “limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor” (Rev. 21:4). Es maravilloso saber que la tristeza, el llanto y el dolor van a desaparecer. Pero Dios también ha prometido acabar con algo aún peor, el mayor enemigo de la humanidad: la muerte. ¿Cómo lo hará?
“TODOS LOS QUE ESTÁN EN LAS TUMBAS CONMEMORATIVAS [...] SALDRÁN”
Desde el pecado de Adán, la muerte ha reinado sobre la humanidad imperfecta como un enemigo invencible del que nadie ha podido escapar, una fuente de tristeza y dolor incalculables (Rom. 5:12, 14). Puede afirmarse que, “por temor de la muerte”, millones de seres humanos están “sujetos a esclavitud durante toda su vida” (Heb. 2:15).
La Biblia promete que “como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada” (1 Cor. 15:26). De esto se beneficiarán dos grupos. Por un lado, la “gran muchedumbre” que existe ahora tendrá la posibilidad de entrar con vida en el nuevo mundo y no tener que morir jamás. Por otra parte, los miles de millones de personas que ya han caído en las garras de la muerte podrán volver a la vida. ¿Se imagina la inmensa alegría que sentirán los miembros de la “gran muchedumbre” cuando reciban a los resucitados? Para hacernos una idea, leamos con atención algunos relatos bíblicos de resurrecciones (léanse Marcos 5:38-42 y Lucas 7:11-17).
Reflexionemos en las expresiones “estuvieron fuera de sí con gran éxtasis” y “se pusieron a glorificar a Dios” de los pasajes anteriores. Si hubiéramos estado presentes en esas ocasiones tan gozosas, es probable que también nos hubiéramos emocionado muchísimo. De seguro, ver vivos otra vez a nuestros seres queridos nos hará sentir una alegría indescriptible. Jesús dijo: “Viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán” (Juan 5:28, 29). Aunque la resurrección es una de “las cosas [...] que no se ven” actualmente, no hay duda de que será uno de los acontecimientos más inolvidables de la historia.
DIOS SERÁ “TODAS LAS COSAS PARA CON TODOS”
A quienes sean fieles a Jehová en estos tiempos críticos les aguarda un futuro maravilloso. Aunque aún no veamos esas gloriosas bendiciones, tenerlas siempre presentes nos ayudará a concentrarnos en lo que de verdad importa y no permitir que las distracciones de este mundo nos saquen del buen camino (Luc. 21:34; 1 Tim. 6:17-19). Hablemos con entusiasmo de nuestra anhelada esperanza cuando estudiemos y adoremos a Jehová en familia, cuando conversemos con los hermanos en la fe y cuando demos clases de la Biblia o proclamemos su mensaje. De este modo, dicha esperanza se mantendrá viva en nuestra mente y en nuestro corazón. Así fue como el apóstol Pablo animó a sus hermanos cristianos cuando, por decirlo así, los hizo viajar con la imaginación hasta el fin del Reinado de Mil Años de Cristo. Lo invitamos a reflexionar en el profundo significado de lo que escribió en 1 Corintios 15:24, 25, 28 (léase).
Pablo describió con acierto ese momento culminante al decir que Dios será “todas las cosas para con todos”. ¿Qué significan esas palabras? Antes de pecar, Adán y Eva formaban parte de la familia universal de Dios y vivían en paz y armonía con ella. Jehová, el Soberano Universal, gobernaba directamente toda su creación, tanto a los ángeles como a los seres humanos. Ellos podían adorarle y comunicarse personalmente con él, y Jehová los bendecía. En efecto, él era “todas las cosas para con todos”.
Esa relación se vio truncada cuando los seres humanos se dejaron influir por Satanás y se rebelaron contra la soberanía de Jehová. No obstante, el Reino mesiánico está tomando medidas desde el año 1914 para recuperar la unidad y la armonía (Efes. 1:9, 10). Durante el Reinado de Mil Años se harán realidad magníficas “cosas [...] que no se ven” todavía. A continuación vendrá “el fin”, es decir, la conclusión del Reinado de Mil Años de Cristo. ¿Qué sucederá después? Aunque a Jesús se le ha concedido “toda autoridad [...] en el cielo y sobre la tierra”, él no tiene la menor intención de usurpar el puesto de Jehová, pues no es ambicioso. Más bien, humildemente le “entrega el reino a su Dios y Padre”, empleando su autoridad y privilegiada posición “para la gloria de Dios” (Mat. 28:18; Filip. 2:9-11).
Para ese entonces, los súbditos terrestres del Reino habrán alcanzado la perfección. Imitarán el ejemplo de Jesús y se someterán de buena gana y con humildad a la soberanía de Jehová. A fin de demostrar su buena disposición, tendrán que superar una prueba final (Rev. 20:7-10). Por último, todos los rebeldes —humanos y espirituales— serán eliminados para siempre. ¡Qué momento tan gozoso! La familia universal al completo alabará feliz a Jehová, que será “todas las cosas para con todos” (léase Salmo 99:1-3).
¿Qué efecto tendrá en usted este análisis de las gloriosas promesas del Reino que están por cumplirse? ¿Concentrará su atención y sus energías en hacer la voluntad de Dios? ¿Resistirá la tentación de dejarse descarriar por las falsas esperanzas y las comodidades del mundo de Satanás? ¿Fortalecerá su determinación de apoyar y defender la soberanía de Jehová? En tal caso, demuestre con hechos que su deseo es hacerlo por toda la eternidad. Entonces tendrá el privilegio de disfrutar de paz y prosperidad durante mil años... ¡y muchos más!
INFLUENCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN NUESTRAS VIDAS
El Diablo fomenta mentiras que, si nos descuidamos, podrían engañarnos. El Diablo nos miente al asegurarnos que " No hay nada bueno ni malo. Todo depende del cristal con que se mire". Los medios de comunicación y el mundo del espectáculo nos bombardean constantemente con esta idea, que nos anima a dejar de lado las normas divinas. Sin embargo, los seres humanos tenemos la imperiosa necesidad de recibir guía moral, y el único que nos la puede dar es Jehová (Jer. 10:23).
¿Cómo podemos evitar la trampa de “seguir a Satanás”? Obedeciendo los consejos de la Biblia. Veamos algunas sabias recomendaciones de Pablo a sus hermanos. Deben tener “mucho que hacer en la obra del Señor” (1 Cor. 15:58). El celo por la obra del Reino es un antídoto contra la pereza y la pérdida de tiempo (Mat. 6:33).
¿ES EL BRINDIS UNA COSTUMBRE CON TINTES RELIGIOSOS?
En las bodas, así como en otras reuniones sociales, es frecuente hacer brindis. En el año 1995, una obra especializada señaló que el brindis “es una práctica social que probablemente se remonta a las antiguas libaciones, sacrificios en los que se ofrecía un líquido sagrado a los dioses [...] a cambio de un deseo, elevando una súplica que se resume en las palabras ‘¡que sea por muchos años!’ o ‘¡a tu salud!’” (International Handbook on Alcohol and Culture).
Es cierto que muchos no consideran el brindis un gesto religioso ni una superstición. Sin embargo, la costumbre de alzar la copa pudiera verse como una súplica al “cielo”, o a una fuerza sobrenatural, para pedir algún favor. Esta forma de solicitar una bendición no está de acuerdo con las Escrituras (Juan 14:6; 16:23).
Brindar con una copa de vino (o de otra bebida alcohólica) es una práctica antigua y muy difundida, si bien el procedimiento puede variar ligeramente de un lugar a otro. Por ejemplo, a veces se hacen chocar las copas, y quien propone el brindis suele desear a alguien felicidad, salud, muchos años de vida o cosas semejantes. Por su parte, los demás tal vez expresen en voz alta su asentimiento o levanten las copas y beban un sorbo de vino. Aunque a muchas personas les parezca una costumbre inofensiva o un simple acto de cortesía, los testigos de Jehová tienen buenas razones para no participar en los brindis.
No es que el cristiano no desee que los demás disfruten de felicidad y buena salud. De hecho, el cuerpo gobernante del siglo primero concluyó una carta dirigida a las congregaciones con una palabra que puede traducirse por “buena salud a ustedes”, “que estén bien” o “que sigan bien” (Hechos 15:29). Además, algunos siervos de Dios dijeron a reyes humanos: “¡Viva mi señor [...] hasta tiempo indefinido!”, y también: “¡Viva el rey mismo hasta tiempo indefinido!” (1 Reyes 1:31; Nehemías 2:3).
Sin embargo, ¿qué origen tiene la costumbre de brindar? La Atalaya del 1 de marzo de 1968 citó las siguientes palabras de la Encyclopædia Britannica (1910), tomo 13, página 121: “La costumbre de beber ‘a la salud’ de los vivos muy probablemente se deriva del antiguo rito religioso de brindar por los dioses y por los muertos. En las comidas, los griegos y los romanos efectuaban libaciones [derramaban vino o licores] en honor de sus dioses, y en banquetes ceremoniales brindaban por ellos y por los muertos”. Esa misma enciclopedia añade: “Íntimamente relacionado con estas costumbres de beber casi sacrificiales tiene que haber estado siempre el acto de brindar por la salud de hombres vivos”.
Sin embargo, ¿qué origen tiene la costumbre de brindar? La Atalaya del 1 de marzo de 1968 citó las siguientes palabras de la Encyclopædia Britannica (1910), tomo 13, página 121: “La costumbre de beber ‘a la salud’ de los vivos muy probablemente se deriva del antiguo rito religioso de brindar por los dioses y por los muertos. En las comidas, los griegos y los romanos efectuaban libaciones [derramaban vino o licores] en honor de sus dioses, y en banquetes ceremoniales brindaban por ellos y por los muertos”. Esa misma enciclopedia añade: “Íntimamente relacionado con estas costumbres de beber casi sacrificiales tiene que haber estado siempre el acto de brindar por la salud de hombres vivos”.
¿Sigue siendo válida esta afirmación? La obra International Handbook on Alcohol and Culture, editada en 1995, comenta: “[El brindis] es probablemente un vestigio seglar de las antiguas libaciones sacrificiales en las que se ofrecía un líquido sagrado a los dioses: sangre o vino a cambio de un deseo, una oración resumida en las palabras ‘¡larga vida!’ o ‘¡a tu salud!’”.
Hay que admitir que el hecho de que una cosa, figura o práctica tenga su origen en antiguos ritos paganos o guarde cierto paralelo con ellos no siempre la hace inaceptable para los adoradores verdaderos. Pongamos por caso la granada, fruta mencionada en la Biblia. Una reconocida enciclopedia bíblica comenta: “Parece que algunas religiones paganas también usaron la granada como símbolo sagrado”. Aun así, Dios mandó adornar con granadas de hilo el dobladillo de la vestidura del sumo sacerdote, y también se empleó ese diseño para decorar las columnas de cobre del templo de Salomón (Éxodo 28:33; 2 Reyes 25:17). Por su parte, los anillos de boda tuvieron una vez un significado religioso. No obstante, la mayoría de la gente no sabe tal cosa, de modo que considera que un anillo de boda es simplemente una indicación de que quien lo lleva está casado.
¿Qué se puede decir sobre el consumo de vino en conexión con actos religiosos? Por ejemplo, hubo una ocasión en que los hombres de Siquem —que adoraban a Baal— “entraron en la casa de su dios y comieron y bebieron e invocaron el mal contra Abimélec”, hijo de Gedeón (Jueces 9:22-28). ¿Cree usted que alguien leal a Jehová habría bebido con ellos, quizá invocando a un dios falso para que perjudicara a Abimélec? Acerca de los numerosos israelitas que en cierto período se rebelaron contra Jehová, el profeta Amós dijo: “Se estiran al lado de todo altar; y el vino de los que han sido multados beben en la casa de sus dioses” (Amós 2:8). ¿Habría hecho eso un siervo verdadero de Dios, ya sea que el vino se derramara en honor de los dioses o sencillamente se bebiera en esas circunstancias? (Jeremías 7:18.) ¿Cree que un adorador de Jehová habría alzado una copa de vino para pedir a algún dios que actuara a favor de alguien o bendijera su futuro?
Es de interés que hubo ocasiones en que los siervos de Jehová alzaron las manos hacia el cielo para pedir que sucediera algo bueno. Pero las alzaron al Dios verdadero. Por ejemplo, leemos que “Salomón procedió a ponerse de pie delante del altar de Jehová [y] extendió las palmas de las manos a los cielos; y pasó a decir: ‘Oh Jehová el Dios de Israel, no hay Dios como tú [...]; y dígnate oír tú mismo en el lugar de tu morada, en los cielos, y tienes que oír y perdonar’” (1 Reyes 8:22, 23, 30). De forma parecida, “Esdras bendijo a Jehová [...], a lo que todo el pueblo contestó: ‘¡Amén! ¡Amén!’, con el alzamiento de las manos. Entonces se inclinaron y se postraron ante Jehová” (Nehemías 8:6; 1 Timoteo 2:8). Es evidente que estos siervos fieles no alzaron las manos hacia el cielo para implorar el favor de algún dios de la buena suerte o algo así (Isaías 65:11).
A muchas personas que hoy participan en los brindis quizá no les parezca que estén pidiendo el favor o la bendición de algún dios, pero tampoco pueden explicar por qué alzan su copa de vino hacia el cielo. Sin embargo, el hecho de que tales personas ni siquiera piensen en ello no es razón para que los cristianos verdaderos se sientan obligados a imitarlas.
Es bien sabido que, en otras situaciones, los testigos de Jehová tampoco realizan gestos que la mayoría de la gente sí efectúa. Por ejemplo, muchas personas saludan emblemas nacionales, como la bandera, y no ven en ese gesto un acto de adoración. Los cristianos verdaderos no interfieren en lo que los demás hacen, pero ellos mismos no efectúan tales saludos. Si saben en qué momento puede tener lugar alguna de esas ceremonias, muchos Testigos actúan con discreción para no ofender a los presentes. En cualquier caso, los siervos de Dios están decididos a no llevar a cabo gestos o saludos de carácter patriótico, pues estos violan los principios bíblicos (Éxodo 20:4, 5; 1 Juan 5:21). Es cierto que quizá muchas personas no consideren que brindar sea un gesto de carácter religioso. Aun así, hay razones válidas para que los cristianos no participen en los brindis, ya que esta práctica tiene raíces religiosas e incluso hoy puede ser considerada como una solicitud de favor a ‘los cielos’, como si se pidiera la ayuda de una fuerza sobrenatural (Éxodo 23:2).
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