jueves, 9 de octubre de 2014

¿A QUIÉN PREFIERES SERVIR?¿A JEHOVÁ O A SATANÁS? Y NO EXISTE UN TERCERO

a) Si pensastes: "a Satanás", entonces deberías saber que Jean Paul Getty, empresario del petróleo afirmó: “El dinero no está relacionado necesariamente con la felicidad; si acaso con la infelicidad”. Leáse (Proverbios 30:8, 9).

b) Si pensastes: "a ninguno de los dos". Aunque parezca irónico, la religión es una de las principales causas del ateísmo. Muchas personas tienen malos recuerdos de sus experiencias con la religión. No sorprende que muchas personas vean la religión como un obstáculo al progreso y la paz. Algunos hasta se han preguntado si la humanidad estaría mejor sin Dios y la religión.  Dios da buenas dádivas al hombre, pero algunas de ellas se han usado mal y han causado padecimientos indecibles (Santiago 1:17).

Todos nacemos siendo “esclavos del pecado”. Pero si tenemos fe en que Jesús murió por nosotros, podemos dejar de ser “esclavos del pecado”, o sea, podemos evitar que el pecado sea nuestro dueño y nos controle del todo. Claro, seguimos siendo imperfectos, pero podemos elegir ser “obedientes de corazón” a Dios y Jesús, o sea, ser sus esclavos. La mayoría de la gente cree que un esclavo es una persona que no es libre y que tiene un dueño que lo controla y lo trata muy mal. Entonces, ¿por qué Pablo les dijo a los cristianos: “Sirvan a Jehová como esclavos”? Porque ser esclavos de Dios es algo muy diferente. La Biblia dice que los cristianos podemos elegir ser esclavos de un Dueño muy bueno. En realidad, en Romanos 12:11, Pablo estaba animándonos a hacernos esclavos de Dios porque lo amamos mucho. En una ocasión, Jesús habló de dos esclavos que se esforzaron mucho trabajando para su dueño. El dueño estaba tan contento con ellos que los felicitó y les dio una recompensa, y ellos se pusieron muy contentos (lea Mateo 25:21, 23). Si nosotros elegimos la mejor educación que existe, también seremos felices y nos irá bien en la vida. La educación que nos ofrece la Biblia nos enseña lo que Dios quiere y nos ayuda a ser esclavos de Jehová. Además, nos da la esperanza de ser liberados de “la esclavitud a la corrupción” y de recibir en el futuro “la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Romanos 8:21). Pero lo más importante de todo es que nos permite demostrar que de verdad amamos a nuestro Dueño, Jehová (Éxodo 21:5).

VEAMOS ALGUNOS CASOS FAMOSOS Y SUS DECISIONES TOMADAS EN SU CARRERA. ¿CUAL SERÁ LA SUYA DESPUÉS DE LEER ESTE ARTÍCULO? Y RECUERDA QUE SI NO SIRVES AL PRIMERO...ENTONCES ES OBVIO QUE ESTÁS SIRVIENDO AL SEGUNDO, NO EXISTE UN TERCERO


Karla Tarazona, modelo y actriz peruana, nació y creció en una familia de testigos de Jehová. Fue expulsada a los 18 años de edad, ya que como modelo, tenía que modelar ropa interior femenina, y eso requería que usara poca ropa.


Eric Alan: Criado entre Testigos y más tarde sufrió rechazo de su familia por ser gay, es un aparejador que hace música candente para bailar. Para traer el pan, trabaja tres semanas consecutivas como aparejador petróleo en la costa del Golfo. Luego tiene tres semanas para sumergirse en la música, su pasión de toda la vida.

Coco Rocha, modelo, ha modelado para marcas de perfumes y ropa de muy alto prestigio.
Ella es canadiense, nació y creció en una familia de testigos de Jehová. Aun sigue en la organización.



Asher Allen, jugador de fútbol  Americano de la NFL, recientemente anunció su retiro del futbol. El retiro del fútbol se debe a cuestiones de salud y también por su conversión a los -Testigos de Jehová-.



Wilson Álvarez, beisbolista venezolano, y ha jugado con equipos importantes como los Dodgers de Los Angeles, Medias Blancas de Chicago, Gigantes de San Francisco entre otros… fue criado por su madre una testigo de Jehová, de joven, Wilson solía asistir regularmente a las reuniones cristianas  con los testigos de Jehová.



Richard Clayderman, en esta nota dice que Richard si es un testigo de Jehová, visite este  sitio: http://www.culturenorthernireland.org/article/3211/interview-richard-clayderman


Omarion Addresses, cantante que ha estado estudiando la Biblia con los testigos de Jehová por varios años, y desea llegar a ser un testigo de Jehová.


Geri Halliwell, cantante, escritora y modelo. Esta cantante inglesa fue criada como testigo de Jehová.


Patti Smith, cantautora, poeta. De niña recibió una educación religiosa ya que fue educada por su madre como testigo de Jehová.


Dave Mustaine, musico de Rock Metallica. Cuando tenía 4 años fue bautizado como luterano, y tiempo después su madre se convirtió en una testigo de Jehová, recibió una formación como testigo.



Krayzie Bone, cantante estadunidense de música Rap, miembro activo de los testigos de Jehová.

JA RULE, cantante estadunidense de música Rap, -creció como  testigo de Jehová-.

Dwight D. Eisenhower, ex presidente de Estados Unidos. Creció como testigo de Jehová, pero después ingresó a las fuerzas armadas estadounidenses, motivo por el cual se alejó de los testigos de Jehová, y al parecer él pensaba que los testigos de Jehová eran antipatriotas.



Meg Myers, cantante estadounidense de música Rock-Pop, -creció como testigo de Jehová-.


George Benson, guitarrista, músico de Jazz. Miembro activo de los testigos de Jehová. 


Terrence Howard, actor norteamericano declaró que se haría testigo junto a su familia.



Michelle Rodriguez fue testigo en su infancia.

Las hermanas Serena y Venus Williams, tenistas internacionales, pertenecen a los testigos de Jehová.



Janet Jackson, cantante que formó parte de los JACKSON 5, y después se lanzó como solista. Creció como testigo de Jehová. Ahora es una testigo inactiva.


Prince, cantante estadounidense de música rock, es miembro activo de los testigos de Jehová


Edgardo, El general, actor y cantante. Ahora predica en Panamá  



Allisson Lozz, actriz mexicana. Esta jovencita apenas iniciaba su carrera en el mundo del espectáculo cuando decidió abandonar su carrera como actriz para dedicarse de lleno a los testigos de Jehová.

Michael Jackson, fue un testigo de Jehová activo desde pequeño, sin embargo fue expulsado en la década de los 80’s

Selena Quintanilla, cantante de música TEX-MEX también fue testigo de Jehová, supuestamente murió por que se negó a recibir una transfusión sanguínea.



MEDITEMOS EN LOS SIGUIENTES VERSÍCULOS

"Tú crees que hay un solo Dios, ¿verdad? Haces bastante bien. Y sin embargo los demonios creen y se estremecen". (Santiago 2:19)
”Escucha, oh Israel: Jehová nuestro Dios es un solo Jehová. Y tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza vital. Y estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón" (Deuteronomio 6:4-6)
"sino [que hay] cierta horrenda expectación de juicio y [hay] un celo ardiente que va a consumir a los que están en oposición". (Hebreos 10:27)"No; pero digo que las cosas que las naciones sacrifican, a demonios las sacrifican, y no a Dios; y no quiero que ustedes se hagan partícipes con los demonios". (1 Corintios 10:20)

MEDITEN EN ESTO LOS QUE HAN ABANDONADO A JEHOVÁ O AQUELLOS QUE PLANIFICAN ABANDONARLO

"¿Ha hecho una nación intercambio de dioses, aun por los que no son dioses? Pero mi propio pueblo ha cambiado mi gloria por lo que no puede traer provecho. Fijen su mirada asombrada, oh cielos, en esto; y erícense en muy grande horror —es la expresión de Jehová—, porque hay dos cosas malas que mi pueblo ha hecho: Me han dejado hasta a mí, la fuente de agua viva, para labrarse cisternas, cisternas rotas, que no pueden contener el agua".  (Jeremías 2:11-13)

martes, 7 de octubre de 2014

NO ANDES TRAS "LAS COSAS QUE NADA VALEN"

La Biblia habla de las cosas que nada valen y nos aconseja que no desperdiciemos nuestros recursos tratando de obtenerlas. Así, en Proverbios 12:11 leemos: “El que cultiva su terreno quedará satisfecho él mismo con pan, pero el que sigue tras cosas que nada valen es falto de corazón”. No es difícil entender a qué se refiere este versículo: si un hombre trabaja duro para mantener a su familia, es muy probable que alcance cierto grado de seguridad económica (1 Tim. 5:8). En cambio, si desperdicia sus recursos intentando conseguir cosas que nada valen, está dando prueba de que es “falto de corazón”, es decir, de que carece de buen juicio y buenos motivos. Lo más seguro es que tal hombre termine en la pobreza.

Traslademos ahora el principio de este proverbio al campo de la adoración. Si un cristiano sirve con fidelidad y diligencia a Jehová, goza de verdadera seguridad, pues cuenta con la bendición divina y con una esperanza sólida para el futuro (Mat. 6:33; 1 Tim. 4:10). Pero si deja que las cosas que nada valen lo distraigan, pone en peligro su relación con Jehová y su futuro eterno. ¿Cómo puede evitarlo? Identificando esas cosas sin valor y resolviéndose a rechazarlas (léase Tito 2:11, 12).



¿Cuáles son, entonces, las cosas que nada valen? En un sentido amplio, cualquier cosa que nos distraiga y haga que dejemos de servir a Jehová con toda el alma. Podría tratarse, por ejemplo, de las diversiones. Claro, todos necesitamos divertirnos de vez en cuando. Lo que sucede es que si pasamos demasiado tiempo haciendo cosas divertidas, seguramente terminaremos sacrificando las actividades espirituales. En tal caso, el esparcimiento se convertiría en una cosa que nada vale y perjudicaría nuestra salud espiritual (Ecl. 2:24; 4:6). Para evitar que eso nos ocurra, tenemos que ser equilibrados y no desperdiciar nuestro valioso tiempo (léase Colosenses 4:5). Ahora bien, hay otras cosas inútiles que son mucho más peligrosas que la diversión excesiva. Entre ellas están los dioses falsos.

Cabe destacar que la expresión “que nada valen” califica a los dioses falsos en la mayoría de los versículos bíblicos en los que aparece. Veamos algunos casos. Jehová les dijo a los israelitas: “No deben hacerse dioses que nada valen, y no deben erigirse una imagen tallada ni una columna sagrada, y no deben colocar una piedra como obra de exhibición en su tierra para inclinarse hacia ella” (Lev. 26:1). Y el rey David escribió: “Jehová es grande y ha de ser alabado en gran manera, y se le ha de temer más que a todos los demás dioses. Porque todos los dioses de los pueblos son dioses que nada valen. En cuanto a Jehová, él hizo los cielos” (1 Cró. 16:25, 26).




A nuestro alrededor abundan las pruebas de la grandeza de Jehová, tal como indicó David (Sal. 139:14; 148:1-10). ¡Qué honor fue para los israelitas que el Creador hiciera un pacto con ellos! ¡Y qué insensatos fueron al alejarse de él e inclinarse ante imágenes talladas y columnas sagradas! En tiempos de crisis quedó demostrado que sus dioses falsos eran completamente inútiles. Si estos ni siquiera pudieron salvarse a sí mismos, ¿cómo iban a salvar a sus adoradores? (Jue. 10:14, 15; Isa. 46:5-7.)

Hoy día, en muchos países la gente aún se inclina ante imágenes hechas por el hombre, pero estos dioses son tan inútiles ahora como lo fueron en el pasado (1 Juan 5:21). Ahora bien, la Biblia habla asimismo de otro tipo de dioses. Recordemos estas palabras de Jesús: “Nadie puede servir como esclavo a dos amos; porque u odiará al uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro. No pueden ustedes servir como esclavos a Dios y a las Riquezas” (Mat. 6:24).




¿Cómo podrían convertirse las riquezas en un dios? Pongamos una comparación. Pensemos en una piedra de buen tamaño que alguien encuentra en un campo del antiguo Israel. Esa piedra podría ser útil en la construcción de una pared o de una casa. Pero si se usara como “columna sagrada” o como “obra de exhibición” con fines idolátricos, se convertiría en un tropiezo para el pueblo de Jehová (Lev. 26:1). De igual modo, el dinero es útil hoy día. Lo necesitamos para subsistir y, además, podemos darle un buen uso en el servicio a Jehová (Ecl. 7:12; Luc. 16:9). Pero si lo ponemos por encima de las actividades cristianas, podría convertirse en nuestro dios (léase 1 Timoteo 6:9, 10). En el mundo actual, la búsqueda de riquezas ocupa un lugar primordial en la vida de la gente. Por eso debemos esforzarnos por ver el dinero de manera equilibrada (1 Tim. 6:17-19).

La educación académica es otro ejemplo de algo útil que puede convertirse en una de las cosas que nada valen. Todos queremos que nuestros hijos reciban una buena educación para que puedan abrirse paso en la vida. Y más importante aún es que con tal educación estarán mejor preparados para leer y comprender las Escrituras, llegar a conclusiones lógicas, resolver problemas y enseñar las verdades bíblicas de una manera clara y convincente. Obtener una buena educación exige tiempo, pero es tiempo bien invertido.



¿Y qué se puede decir de la educación superior que se imparte en las universidades? Mucha gente cree que es imprescindible para alcanzar el éxito. No obstante, un buen número de jóvenes que estudian en la universidad terminan con la mente llena de ideas nocivas. Además, en el caso de los cristianos, se desperdician años valiosos de la juventud que podrían emplearse mejor sirviendo a Jehová (Ecl. 12:1). No parece coincidencia que en los países en los que es común que la gente curse estudios superiores se crea cada vez menos en Dios. Por eso, en vez de buscar seguridad en los sistemas de educación avanzada de este mundo, los cristianos depositamos nuestra confianza en Jehová (Pro. 3:5).

En su carta a los Filipenses, Pablo señaló otra cosa que podría convertirse en un dios. El apóstol dijo lo siguiente de algunos conocidos suyos que habían abandonado el cristianismo: “Hay muchos —solía mencionarlos frecuentemente, pero ahora los menciono también llorando— que andan como enemigos del madero de tormento del Cristo, y su fin es la destrucción, y su dios es su vientre, [...] y tienen la mente puesta en las cosas de la tierra” (Fili. 3:18, 19). ¿Por qué dijo Pablo que el vientre de aquellas personas había llegado a ser su dios?

 Porque al parecer permitieron que los placeres carnales eclipsaran su servicio a Jehová. Es probable que algunos de ellos comieran y bebieran en exceso, hasta el grado de caer en la glotonería y la borrachera (Pro. 23:20, 21; compárese con Deuteronomio 21:18-21). Otros quizás hayan decidido aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecía el mundo de aquel entonces y hayan dejado de servir a Dios. Que no sea así en nuestro caso: nunca permitamos que el deseo de disfrutar de lo que llaman “la buena vida” nos haga aflojar el paso en el servicio que le damos a Jehová con toda el alma (Col. 3:23, 24).



Pablo mencionó otra cosa que constituye adoración falsa. Él escribió: “Amortigüen, por lo tanto, los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría” (Col. 3:5). La codicia es un deseo excesivo de poseer algo, como bienes materiales. También puede incluir el deseo de disfrutar de placeres sexuales inmorales (Éxo. 20:17). Pablo indicó que tales deseos equivalen a idolatría, es decir, a la adoración de dioses falsos. ¿Verdad que se trata de un asunto serio? Jesús empleó una impactante metáfora para señalar la necesidad de controlar a toda costa los malos deseos (léase Marcos 9:47; 1 Juan 2:16).



Entre las cosas que nada valen se incluyen las palabras. Así lo destacó Jehová cuando dijo lo siguiente a Jeremías: “Falsedad es lo que los profetas están profetizando en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he ordenado ni les he hablado. Una visión falsa y adivinación y una cosa que nada vale y la artimaña de su corazón es lo que ellos les están hablando proféticamente” (Jer. 14:14). Aquellos falsos profetas afirmaban que eran voceros de Jehová, pero lo que hacían era promover sus propias ideas. Por tal razón, sus palabras no valían nada; lo que es más, representaban una amenaza para la espiritualidad del pueblo. En el año 607 antes de nuestra era, muchas de las personas que hicieron caso a tales palabrerías murieron violentamente a manos de los soldados babilonios.



¿Cuáles son algunas de las palabras sin valor que se escuchan hoy día? Pues bien, algunos científicos sostienen que la teoría de la evolución y los descubrimientos de la ciencia demuestran que ya no es necesario creer en Dios, que todo se puede explicar recurriendo a los procesos naturales. ¿Deberían preocuparnos estas arrogantes afirmaciones? Desde luego que no. La sabiduría humana no se iguala a la divina (1 Cor. 2:6, 7). Por eso sabemos que cuando hay un conflicto entre lo que Dios ha revelado y las enseñanzas humanas, son siempre estas últimas las que están equivocadas (léase Romanos 3:4). A pesar del progreso de la ciencia en diversos campos, la afirmación que hace la Biblia sobre la sabiduría humana sigue siendo cierta: “La sabiduría de este mundo es necedad para con Dios”. En comparación con la infinita sabiduría divina, el pensamiento humano es vano, inútil (1 Cor. 3:18-20).



También los líderes religiosos de la cristiandad profieren palabras inútiles. Aseguran que hablan en nombre de Dios, pero la mayoría de sus afirmaciones no se basan en las Escrituras. Lo que dicen no tiene, en esencia, ningún valor. Los apóstatas son otro grupo que habla palabras sin valor. Según ellos, saben mucho más que “el esclavo fiel y discreto” nombrado por el Amo (Mat. 24:45-47). Pero en realidad, los apóstatas promueven sus propias ideas. De ahí que sus palabras tampoco valgan nada; son una piedra de tropiezo para todo el que les presta oído (Luc. 17:1, 2). ¿Cómo podemos evitar que nos descarríen?



El anciano apóstol Juan dio un consejo muy oportuno sobre este asunto (léase 1 Juan 4:1). En armonía con ese consejo, siempre animamos a la gente del territorio a comprobar si sus creencias se basan en lo que enseña la Biblia. Nosotros debemos hacer una comprobación similar. Si alguien nos hace un comentario que pone en duda las verdades bíblicas o el buen nombre de la congregación, de los ancianos o de cualquier otro hermano, no le creemos así porque sí. Más bien, nos preguntamos: “¿Está actuando conforme a lo que dice la Biblia la persona que difunde dicho comentario? ¿Fomentan sus palabras los intereses del Reino? ¿Promueven la paz en la congregación?”. Cualquier comentario que derrumbe a los hermanos en vez de edificarlos es una cosa que nada vale (2 Cor. 13:10, 11).

También los ancianos tienen presente la advertencia contra las palabras sin valor. Cuando es necesario dar consejo, recuerdan que tienen limitaciones, por lo que no se atreven a basarse en sus propios conocimientos. Saben que deben recurrir siempre a la Biblia, pues Pablo dio esta regla: “No [hay que ir] más allá de las cosas que están escritas” (1 Cor. 4:6). De modo que los ancianos no van más allá de lo que está escrito en la Biblia ni, por extensión, de lo que está escrito en las publicaciones bíblicas preparadas por el esclavo fiel y discreto.

Las cosas que nada valen —sean dioses falsos, palabras u otras cosas— hacen mucho daño. Por eso, siempre le pedimos a Jehová que nos guíe para que podamos reconocerlas y rechazarlas. De este modo, hacemos nuestras las siguientes palabras del salmista: “Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil; consérvame vivo en tu propio camino” (Sal. 119:37).



FUENTE:http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2008281

Cómo vivir con menos



Si ganamos menos que antes o hemos perdido nuestra fuente de ingresos, no sería raro que nos invadieran sentimientos negativos. Claro está, es normal preocuparse hasta cierto punto. Sin embargo, un sabio advirtió: “¿Te has mostrado desanimado en el día de la angustia? Tu poder será escaso” (Proverbios 24:10). Así que, ante las dificultades económicas, en vez de dejarnos dominar por el pánico, necesitamos buscar “sabiduría práctica” en la Palabra de Dios (Proverbios 2:7).
Aunque la Biblia no es un manual de economía, ofrece consejos prácticos que han ayudado a millones de personas por todo el mundo a arreglárselas con menos. Veamos algunos principios bíblicos pertinentes.



Calcule los gastos. Fíjese en el consejo de Jesús citado en Lucas 14:28: “¿Quién de ustedes que quiere edificar una torre no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo suficiente para completarla?”. Aplicar este principio implica preparar un presupuesto y no salirse de él.  Prever los gastos permite administrar bien el dinero disponible para cubrir las verdaderas necesidades de la familia.



Adáptese a las nuevas circunstancias. Sin duda, aprender a vivir con menos es difícil, pero indispensable para evitar males mayores. Un proverbio bíblico afirma: “El que es inteligente ve el peligro y lo evita” (Proverbios 22:3Traducción en lenguaje actual). Stephen cuenta: “Para gastar menos, tuvimos que regresar a nuestra casa anterior, que era más pequeña y sencilla”. Y añade: “Cambiamos a nuestros hijos a un colegio que también tenía un buen nivel educativo, pero que era más barato”.

Una de las claves para lograr que la familia se adapte a las nuevas circunstancias es la buena comunicación.  Como es lógico, los niños quizás no entiendan por qué hay que recortar gastos, pero los padres pueden ayudarlos a comprender las razones.



Esté dispuesto a realizar otros trabajos. Si siempre había trabajado en oficinas, es probable que le intimide el trabajo físico. La Biblia indica en Proverbios 29:25 que “temblar ante los hombres es lo que tiende un lazo”. Pero recuerde que darle vueltas a lo que otros opinan no va a dar de comer a su familia. Entonces, ¿qué puede ayudarle a superar los pensamientos negativos? La humildad es un factor esencial.



Dese por contento. Según cierto diccionario, la expresión darse por contento se define de este modo: “Sentirse alguien satisfecho con una determinada cosa [...] y no querer o no pedir más”. Esta definición pudiera parecerle poco realista a una persona que ande corta de dinero. No obstante, hay que tener en cuenta las palabras del apóstol Pablo, un misionero que sabía lo que era pasar necesidad: “He aprendido, en cualesquiera circunstancias que esté, a ser autosuficiente. Realmente sé estar en escasez de provisiones, realmente sé tener abundancia” (Filipenses 4:11, 12).
Es verdad que las cosas podrían irnos mejor, pero la realidad es que, en estos tiempos tan complicados, podrían ser mucho peores. Nos hará bien tomarnos a pecho lo que escribió Pablo por inspiración divina: “Ciertamente es un medio de gran ganancia, esta devoción piadosa junto con autosuficiencia. Teniendo, pues, sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con estas cosas” (1 Timoteo 6:6, 8). Este comentario de Pablo no promueve la pereza. Más bien, nos anima a poner las necesidades físicas en su debido lugar.

La auténtica felicidad

La auténtica felicidad no depende de tener todo lo que uno desea ni de darse la buena vida. Jesús mismo dijo: “Hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35). Así es. Cuando usamos lo que tenemos para ayudar y animar a los demás, entonces sí que nos sentimos felices y satisfechos.
Nuestro Creador, Jehová Dios, está muy al tanto de todas nuestras necesidades. Mediante su Palabra, la Biblia, da consejos útiles que han ayudado a mucha gente a mejorar su vida y ahorrarse incontables dolores de cabeza. Claro, seguir estos consejos no garantiza que la situación económica de una persona vaya a mejorar completamente de la noche a la mañana. Pero Jesús aseguró que quienes siguen “buscando primero el reino y la justicia de Dios” recibirán lo que necesitan cada día (Mateo 6:33).

Tal vez haya que modificar la forma de predicar y hacer discípulos.

Confiemos en Jehová, el Dios de “tiempos y sazones”

Para seguir predicando el Reino en estos últimos días, necesitamos estar convencidos de que Jehová cumplirá su propósito puntualmente. Debido a la convulsa situación mundial, tal vez haya que modificar la forma de predicar y hacer discípulos. De vez en cuando, la organización tal vez vea necesario hacer ciertos cambios para ayudarnos a proclamar las buenas nuevas más eficazmente. ¿Cómo demostramos que tenemos fe en el Dios de “tiempos y sazones”? Aceptando plenamente dichos cambios y siendo leales a su Hijo, el “cabeza de la congregación” (Efes. 5:23).




 Muchas personas ven que el mundo va de mal en peor, pero no se dan cuenta de que eso es justo lo que la Biblia profetizó sobre los últimos días. Algunos creen que el sistema está a punto de venirse abajo, mientras que otros piensan que los seres humanos de algún modo lograrán traer “paz y seguridad” (1 Tes. 5:3). Pero ¿qué hay de nosotros? Si de verdad entendemos que vivimos al final de los últimos días del mundo de Satanás, ¿no deberíamos esforzarnos por mantenernos ocupados sirviendo al Dios de “tiempos y sazones”, y ayudando al prójimo a conocerlo? (2 Tim. 3:1.) Cada uno de nosotros debe asegurarse de estar aprovechando sabiamente su valioso tiempo (léase Efesios 5:15-17).
En este mundo repleto de distracciones, no es nada fácil comprar “todo el tiempo oportuno”. Ya lo advirtió Jesús: “Así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre”. ¿Y cómo eran los días de Noé? Se había predicho que el mundo de aquella época acabaría y que los humanos malvados se ahogarían en las aguas de un diluvio universal. Noé fue un “predicador de justicia” y proclamó el mensaje de Dios a sus contemporáneos (Mat. 24:37; 2 Ped. 2:5). Pero ellos “estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, [...] y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos”. Por eso, Jesús aconsejó: “Demuestren estar listos, porque a una hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre” (Mat. 24:38, 39, 44). Nosotros debemos imitar a Noé, no a la gente de aquel tiempo. ¿Qué nos ayudará a estar listos?


Jehová puede influir en los sucesos para que su propósito se cumpla justo en el momento preciso. Muchos de los acontecimientos más trascendentales del mundo han contribuido al cumplimiento de profecías bíblicas, especialmente las relacionadas con la predicación mundial de las buenas nuevas del Reino de Dios. Pensemos, por ejemplo, en la desintegración de la Unión Soviética y sus consecuencias. Pocos imaginaban que pudieran darse cambios políticos tan grandes en tan poco tiempo. No obstante, como resultado de aquellos acontecimientos, las buenas nuevas se predican hoy en muchos lugares donde años atrás la obra estaba prohibida. Sin duda, es crucial que todos compremos tiempo para servir fielmente al Dios de “tiempos y sazones”.

Los evangelizadores del primer siglo a menudo predicaron de manera informal. Si desea conocer más lea el siguiente artículo:

http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/202010286







¿Te resulta algo increíble que Jehová use a los musulmanes contra Israel? Entonces no has leído o no comprendes la Biblia




VECES QUE JEHOVÁ USÓ A PAGANOS PARA INVADIR ISRAEL

El reino de Israel (las diez tribus) no tuvo buenos reyes.  Eran continuamente rebeldes contra Jehová, su Dios. El les envió muchos profetas para razonar con ellos para que se arrepintieran, pero ellos no quisieron. Así que los asirios los invadieron y los llevaron a cautividad. Fueron esparcidos por todo el mundo. El reino de Judá (las dos tribus) tuvieron unos pocos buenos reyes (por ejemplo, Asa, Ezequías), pero ellos también fueron, por lo general, desobedientes a Dios. Por lo tanto, los babilonios fueron enviados a invadirlos, y los llevaron en cautividad a Babilonia por 70 años. Nunca más tuvieron un rey. Después de 70 años, algunos regresaron a la tierra de Israel bajo el liderazgo de Esdras, Nehemías, Jesúa (el sumo sacerdote en aquel tiempo) y Zorobabel el gobernador. Primeramente fueron regidos por Persia, luego por Grecia, y finalmente por Roma. Estaban bajo Roma cuando nació Jesús. Como consecuencia de que los Judíos lo rechazaron, Dios envió a los romanos a destruir Jerusalén en el año 70 de nuestra era, y finalmente todos los judíos fueron expulsados de la tierra de Israel.

“RUINA, RUINA, RUINA LA HARÉ”
En el séptimo año del destierro, en el 611 antes de nuestra era, los ancianos de Israel vienen a Ezequiel para “inquirir de Jehová”. Escuchan una larga historia de la rebelión de Israel y la advertencia de que ‘Jehová sacaría su espada’ contra ellos (Ezequiel 20:1; 21:3). Dirigiéndose al principal de Israel, el rey Sedequías, Jehová le dice: “Remueve el turbante, y quita la corona. Esta no será la misma. Póngase en alto aun lo que está bajo, y póngase bajo aun al alto. Ruina, ruina, ruina la haré. En cuanto a esta también, ciertamente no llegará a ser de nadie hasta que venga aquel que tiene el derecho legal [Jesucristo], y tengo que dar esto a él” (Ezequiel 21:26, 27).

¿Qué es la “espada” que Jehová desenvaina? La “espada” que Jehová usa para llevar a cabo su sentencia contra Jerusalén y Judá es Nabucodonosor, el rey de Babilonia, junto con su ejército. También podría incluir a la parte celestial de la organización de Dios formada por poderosos seres espirituales.





Se presenta una acusación formal contra Jerusalén. La culpabilidad de Oholá (Israel) y de Oholibá (Judá) se pone al descubierto. Oholá ya ha sido dada “en la mano de los que la amaban apasionadamente, en la mano de los hijos de Asiria” (Ezequiel 23:9). La desolación de Oholibá se avecina. En el año 609 antes de nuestra era empieza el sitio de Jerusalén, que dura dieciocho meses. Cuando la ciudad finalmente caiga, los judíos estarán demasiado aturdidos para exteriorizar su dolor. Ezequiel no debe comunicar el mensaje de Dios a los desterrados hasta que “el escapado” le informe de la destrucción de la ciudad (Ezequiel 24:26, 27).

( Ezequiel 20:1, 49) La reacción de los ancianos de Israel indica que eran escépticos a lo que Ezequiel estaba anunciando. No desarrollemos jamás una actitud escéptica ante las advertencias divinas.

( Ezequiel 21:18-22) Aunque Nabucodonosor empleó la adivinación, fue Jehová quien se aseguró de que aquel rey pagano viniera contra Jerusalén. Esto nos enseña que ni siquiera los demonios pueden impedir que los agentes ejecutores de Jehová lleven a cabo su voluntad.

La paciencia que Jehová le demostró a Israel tenía un límite, y la nación judía lo sobrepasó cuando rechazó y mató a Jesús (Mat. 23:37, 38). Los descendientes naturales de Israel dejaron de ser el pueblo del nombre de Dios. En su mayoría murieron espiritualmente, como un árbol marchito (Luc. 23:31). ¿Qué efecto tuvo esto en su actitud para con el nombre divino? La historia indica que, con el tiempo, los judíos llegaron a tener supersticiones respecto al nombre de Dios, hasta el punto de creer que no debían pronunciarlo (Éx. 20:7). Poco a poco dejaron de usarlo. A Jehová sin duda le dolió esa enorme falta de respeto (Sal. 78:40, 41). Está claro que el Dios “cuyo nombre es Celoso” no iba a permitir que su nombre siguiera vinculado a unas personas que, por haberlo rechazado, ya no contaban con su favor (Éx. 34:14). Esto debe grabar en nuestra mente la importancia de tratar con sumo respeto el nombre del Creador.

UN NUEVO PUEBLO PORTA EL NOMBRE DE DIOS

Jehová reveló mediante Jeremías su propósito de establecer “un nuevo pacto” con una nueva nación, el Israel espiritual. Además, predijo que todos sus miembros lo conocerían, “desde el menor de ellos aun hasta el mayor” (Jer. 31:31, 33, 34). Esa profecía empezó a cumplirse en el Pentecostés del año 33 de nuestra era, cuando Dios estableció el nuevo pacto. La nueva nación, “el Israel de Dios”, compuesta de judíos y no judíos, llegó a ser “un pueblo para su nombre”, o, como él dijo, “personas que son llamadas por mi nombre” (Gál. 6:16lea Hechos 15:14-17; Mat. 21:43).

Como personas que eran llamadas por el nombre de Jehová, los miembros de esa nación espiritual emplearon el nombre divino, y obviamente lo hicieron al citar de las Escrituras Hebreas. Por eso, cuando el apóstol Pedro se dirigió a un auditorio internacional de judíos y prosélitos en el Pentecostés del año 33, empleó ese nombre varias veces (Hech. 2:14, 20, 21, 25, 34). Los primeros cristianos honraron a Jehová, y él, por su parte, bendijo su labor predicadora. En la actualidad también bendice nuestro ministerio cuando proclamamos su nombre con orgullo y se lo mostramos a quienes nos escuchan, de ser posible en su propia Biblia. De esa manera les presentamos al Dios verdadero. ¡Qué privilegio... tanto para ellos como para nosotros! Esa presentación puede, en algunos casos, marcar el comienzo de una maravillosa relación con Jehová que seguirá creciendo por la eternidad.

Posteriormente, la apostasía comenzó a infectar a la congregación cristiana, sobre todo tras la muerte de los apóstoles (2 Tes. 2:3-7). Hubo maestros falsos que incluso adoptaron la tradición judía de no emplear el nombre divino. Pero ¿permitiría Jehová que desapareciera el nombre con el que decidió ser recordado? ¡Nunca! Es cierto que no podemos determinar con exactitud cómo se pronunciaba, pero el nombre ha perdurado. A lo largo de las épocas ha aparecido en diversas traducciones de la Biblia, así como en los escritos de distintos biblistas. Por ejemplo, en 1757, Charles Peters escribió que Jehová, a diferencia de los numerosos títulos divinos, “parece ser la palabra que mejor expresa su esencia”. Por su parte, Hopton Haynes comenzó el capítulo 7 de un libro del año 1797 sobre la adoración a Dios con estas palabras: “JEHOVÁ, el nombre propio de DIOS entre los judíos, a quien solo ellos adoraban, como también lo hicieron Cristo y sus Apóstoles”.

 En este sentido, el año 1931 tuvo especial importancia, pues los Estudiantes Internacionales de la Biblia, como hasta entonces se llamó a quienes formaban el pueblo de Dios, adoptaron el nombre bíblico de testigos de Jehová (Is. 43:10-12). Así anunciaron al mundo que estaban orgullosos de ser siervos del único Dios verdadero, de ser “un pueblo para su nombre”, para alabar ese nombre (Hech. 15:14). Aquellos sucesos nos recuerdan estas palabras de Jehová que se encuentran en Malaquías 1:11: “Desde el nacimiento del sol aun hasta su puesta mi nombre será grande entre las naciones”.

ANDE EN EL NOMBRE DE JEHOVÁ

 El profeta Miqueas escribió: “Todos los pueblos, por su parte, andarán cada cual en el nombre de su dios; pero nosotros, por nuestra parte, andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios hasta tiempo indefinido, aun para siempre” (Miq. 4:5). Para los Estudiantes de la Biblia, el hecho de que Jehová permitiera que adoptaran su nombre no solo fue un gran honor, sino también una garantía de que tenían su aprobación (lea Malaquías 3:16-18). Ahora bien, ¿cuánto valora usted ese privilegio? ¿Se esfuerza al máximo por andar “en el nombre de Jehová”? ¿Comprende lo que eso implica?

 Andar en el nombre de Dios implica al menos tres cosas. Primero, debemos proclamar ese nombre, pues reconocemos que solo aquel que “invoque el nombre de Jehová será salvo” (Rom. 10:13). Segundo, tenemos que reflejar las cualidades divinas, en especial el amor (1 Juan 4:8). Y tercero, hemos de someternos de buena gana a las justas normas de nuestro Padre celestial para no traerle ninguna deshonra a su santo nombre (1 Juan 5:3). ¿Está usted resuelto a andar “en el nombre de Jehová nuestro Dios hasta tiempo indefinido”?

Muy pronto, todos los que pasan por alto o desafían a Jehová tendrán que saber quién es él (Ezeq. 38:23). Entre ellos estarán personas semejantes a aquel faraón que dijo: “¿Quién es Jehová, para que yo obedezca su voz[?]”. Él lo averiguó por las malas (Éx. 5:1, 2; 9:16; 12:29). Nosotros, en cambio, hemos llegado a conocer a Jehová porque así lo quisimos. Los testigos están orgullosos de llevar su nombre y de formar parte del obediente “pueblo para su nombre”. Por lo tanto, miran al futuro con confianza en la promesa que se halla en Salmo 9:10: “Los que conocen tu nombre confiarán en ti, porque ciertamente no dejarás a los que te buscan, oh Jehová”.

Amigos mios, aléjense de la religión falsa

Algunas veces leemos artículos o escuchamos noticias que nos ponen los pelos de punta, como los siguientes:

http://actualidad.rt.com/sociedad/view/108510-carta-nino-espanol-religion-catolicismo
http://actualidad.rt.com/sociedad/view/116472-iglesia-catolica-exorcistas-poseidos-diablo
https://www.youtube.com/watch?v=4zbWHH3B2Pg

Estos líderes religiosos extravían a la humanidad con su falsedad. ¿Qué se entiende por religión falsa?

Jesucristo, figura religiosa muy respetada, indicó que la religión falsa es la que produce mal fruto, tal como el “árbol podrido produce fruto inservible” (Mateo 7:15-17). ¿Qué fruto produce la religión falsa?

La religión falsa...

1 ... SE ENTREMETE EN LAS GUERRAS Y LA POLÍTICA. “Tanto en Asia como en otros lugares —dice la revista Asiaweek—, líderes sedientos de poder están manipulando sin escrúpulos los sentimientos religiosos de la gente en provecho propio.” La misma revista añade que, debido a ello, “el mundo se está volviendo loco”. Un conocido líder religioso de Estados Unidos declaró: “Para que se detengan las matanzas, hay que matar a los terroristas”. Según él, la solución es esta: “Liquidarlos a todos en el nombre del Señor”. En cambio, la Biblia dice: “Si alguno hace la declaración: ‘Yo amo a Dios’, y sin embargo está odiando a su hermano, es mentiroso” (1 Juan 4:20). Jesús incluso dio este mandato: “Continúen amando a sus enemigos” (Mateo 5:44). ¿Cuántas religiones diría usted que envían a la guerra a sus fieles?


¿Un arma de fuego necesita ser bendecida?





2 ... ENSEÑA DOCTRINAS FALSAS. La mayoría de las religiones enseñan que el alma o espíritu es una parte invisible del ser humano que sobrevive a la muerte del cuerpo. Muchas religiones se valen de esta doctrina para aprovecharse de sus miembros, cobrándoles dinero por orar en favor de las almas de sus difuntos. Pero la Biblia enseña algo muy distinto: “El alma que peca... ella misma morirá” (Ezequiel 18:4). “Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto.” (Eclesiastés 9:5.) Jesús enseñó que los muertos serán resucitados, algo que resultaría innecesario si el hombre tuviera un alma inmortal (Juan 11:11-25). ¿Enseña su religión que el alma no muere?





3 ... TOLERA LA INMORALIDAD SEXUAL. En algunos países, hay confesiones religiosas que admiten la ordenación de homosexuales y lesbianas en su jerarquía y presionan a los gobiernos para que legalicen los matrimonios del mismo sexo. Incluso iglesias que condenan la inmoralidad sexual se han mostrado tolerantes con clérigos culpables de abuso sexual de menores. Pero ¿qué enseña la Biblia? Dice sin rodeos: “No se extravíen. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres quese tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan conhombres [...] heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9, 10). ¿Ha oído usted de religiones que aprueben la inmoralidad sexual?




¿ Cual es la única comunidad religiosa que no participó ni participará en guerras ?

Vivan donde vivan, desde hace mucho tiempo, los testigos de Jehová se han negado a participar en las guerras, ya sean internas o de carácter internacional. Hace medio siglo,The Australian Encyclopædia reconoció ese largo historial con estas palabras: “Los testigos de Jehová mantienen una estricta neutralidad en tiempo de guerra”.
Una de las principales razones por las que los Testigos no toman parte en los conflictos bélicos es porque hacerlo va en contra de su conciencia, la cual está moldeada por el ejemplo y las enseñanzas de Jesucristo. De hecho, él instó a sus seguidores a amar al prójimo. Incluso dio este mandato: “Continúen amando a sus enemigos, haciendo bien a los que los odian” (Lucas 6:27; Mateo 22:39). Cuando uno de sus discípulos trató de defenderlo con una espada, Jesús reaccionó de inmediato y le ordenó: “Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la espada perecerán por la espada” (Mateo 26:52). Así, de palabra y obra, dejó claro que sus discípulos no deben empuñar las armas.
Los testigos de Jehová constituyen una comunidad religiosa con miembros en todo el mundo. Esta es precisamente otra razón por la que no van a la guerra. Si lo hicieran, se enfrentarían a sus propios hermanos y desobedecerían el mandato de Jesús de tener “amor entre sí” (Juan 13:35).

¿Qué les espera a las religiones que producen fruto podrido? Jesús advirtió: “Todo árbol que no produce fruto excelente llega a ser cortado y echado al fuego” (Mateo 7:19). Así es, la religión falsa será cortada y destruida. Pero ¿cómo y cuándo sucederá eso? Una visión profética que aparece en el libro bíblico de Revelación (Apocalipsis), capítulos 17 y 18, nos da la respuesta.
¿Qué debe hacer usted para que no le suceda lo mismo que a la religión falsa? “Sálganse de ella, pueblo mío”, exhorta el mensajero de Dios (Revelación 18:4). Ahora es el momento de huir de la religión falsa. Pero ¿adónde? No al ateísmo, pues su futuro también es sombrío (2 Tesalonicenses 1:6-9). El único refugio está en la religiónverdadera. ¿Cómo puede usted identificar la religión verdadera?

Cómo identificar la religión verdadera

¿Qué buen fruto debería producir la religión verdadera? (Mateo 7:17.)

La religión verdadera...
1 ... MANIFIESTA AMOR. Los verdaderos siervos de Dios “no son parte del mundo”, no tienen prejuicios raciales ni culturales, y manifiestan “amor entre sí” (Juan 13:35; 17:16; Hechos 10:34, 35). En lugar de matarse unos a otros, están dispuestos a dar su vida por los demás (1 Juan 3:16). Si un cristiano nos dice "aquél grupo debería ser borrado por las armas", "Dios está de parte de este bando de hombres", sin darse cuenta este cristiano "es parte del mundo y la religión falsa". Sabemos que la predicación de las buenas nuevas es vital para la religión verdadera (Mateo 24:14; Hechos 1:8). Pero preguntémonos: “¿Me inclino a ver la predicación como una carga inevitable? ¿O la considero una oportunidad de ayudar a quienes tanto necesitan el vivificante mensaje de la Biblia? ¿Soy misericordioso con ellos?”. Sin duda, tanto la misericordia como la bondad amorosa deberían movernos a advertirles del día de Jehová. Y la justicia también entra en juego cuando nos esforzamos por llevar este mensaje a todo tipo de personas (1 Timoteo 2:4).



2 ... CONFÍA EN LA PALABRA DE DIOS. La religión verdadera no enseña ni ideas basadas en la “tradición” ni “mandatos de hombres”; sus doctrinas se basan en la Palabra de Dios, la Biblia (Mateo 15:6-9). ¿Por qué? Porque “toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas” (2 Timoteo 3:16).

3 ... FORTALECE LOS VÍNCULOS FAMILIARES Y PROMUEVE ELEVADAS NORMAS MORALES. La religión verdadera exhorta a los esposos a “ama[r] a sus esposas como a sus propios cuerpos”, ayuda a la esposa a “tenerle profundo respeto a su esposo” y enseña a los hijos a ser “obedientes a sus padres” (Efesios 5:28, 33; 6:1). Además, quienes ocupan puestos de autoridad deben ser personas de una moralidad ejemplar (1 Timoteo 3:1-10).

¿Hay alguna religión que cumpla estas normas? El libro Holocaust Politics, editado en 2001, dice: “Si más personas vivieran en conformidad con lo que predican y practican los testigos de Jehová, el Holocausto habría podido evitarse y el mundo ya no experimentaría ningún otro genocidio”.

En efecto, los testigos de Jehová —activos en 235 países— no se limitan a predicar las normas morales de la Biblia; se rigen por ellas. Lo animamos a que les pida ayuda para averiguar lo que Dios espera de cada uno de nosotros a fin de que nuestra adoración sea de Su agrado. Ahora es el momento de hacerlo. No se demore. ¡Se acerca el fin de la religión falsa! (Sofonías 2:2, 3.)

¿Cómo empezaremos a realizar cambios en la religión o nuestras creencias?

 A modo de ilustración: un superpetrolero o un tren de mercancías impresionan por su tamaño y potencia. Pero ¿cómo responden a los cambios repentinos de circunstancias? En el caso del pesado ferrocarril, cuando está a punto de toparse con un obstáculo en la vía, no puede girar, ni tampoco frenar con facilidad, porque recorrería más de un kilómetro antes de detenerse. De igual modo, el enorme barco petrolero puede avanzar unos ocho kilómetros después de pararse los motores, y hasta si se pusieran en retroceso, aún surcaría unos tres kilómetros. Otro tanto ocurre con las instituciones humanas de carácter rígido e irrazonable. Por orgullo, muchos hombres rehúsan adaptarse a los cambios de necesidades y circunstancias. Tal rigidez causa la caída de empresas e incluso gobiernos (Proverbios 16:18).

Tuvo valor para cambiar de religión

  María formaba parte de una familia judía y practicaba la religión de sus padres. Adoraba a Dios en la sinagoga —el lugar de culto de los judíos— y viajaba al templo de Jerusalén. Sin embargo, a medida que fue entendiendo mejor cuál era el propósito de Dios, comprendió que las tradiciones que había heredado ya no contaban con la bendición divina. Ella sabía que los líderes religiosos judíos eran culpables del asesinato de su hijo, el Mesías prometido. Incluso antes de morir, Jesús había declarado su rechazo a estos líderes: “¡Miren! Su casa se les deja abandonada a ustedes” (Mateo 23:38). Todo esto demostraba que Dios había dejado de aprobar la religión en la que María se había criado (Gálatas 2:15, 16).

  Ahora bien, para cuando nació la congregación cristiana, María debía contar unos 50 años. ¿Qué haría? ¿Pensaría que no estaba bien abandonar las tradiciones familiares y su religión de toda la vida? ¿Se excusaría diciendo que ya era demasiado mayor paracambiar sus creencias? Por supuesto que no. Sabía que Dios ya no bendecía al judaísmo, sino a la congregación cristiana, y tuvo la fe y el valor necesarios para cambiar de religión.

Cuando Jesús fue juzgado, Poncio Pilato era el gobernador romano de Judea. Jesús fue valiente y le dijo a Pilato: “Para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio acerca de la verdad” (lea Juan 18:33-37). Años después, el apóstol Pablo dijo que Jesús fue el testigo que hizo “la excelente declaración pública delante de Poncio Pilato” (1 Timoteo 6:13). Hoy no es fácil ser testigos de Jehová en este mundo dominado por Satanás y lleno de odio. Necesitamos el mismo valor que tuvo Jesús, que es “el testigo fiel y verdadero” (Revelación 3:14).  Para Jehová todos los judíos eran sus testigos. Pero Jesús iba a ser su testigo más importante (Isaías 43:10).