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martes, 27 de mayo de 2014

Un pianista explica por qué cree en Dios

ENTREVISTA | ELDAR NEBOLSIN

Eldar Nebolsin es un pianista de fama internacional. Ha sido solista en diversas orquestas de Londres, Moscú, Nueva York, París, Roma, San Petersburgo, Sydney, Tokio y Viena. Nació en Uzbekistán (en la antigua Unión Soviética) y fue criado como ateo, pero con el tiempo llegó a la conclusión de que el hombre debe ser obra de un Creador. ¡Despertad! conversó con él sobre su trabajo y sus creencias.
¿Cómo se convirtió en músico?
Mis padres son pianistas y empezaron a enseñarme cuando tenía cinco años. Más adelante estudié en el conservatorio de Taskent.
¿Cuáles son los retos de tocar con una orquesta?
No hay dos orquestas iguales. Yo las comparo a instrumentos gigantes que son tocados por el director. El mayor reto del solista quizás sea conseguir una interacción equilibrada con el director. Es como charlar con un amigo: ninguno debe acaparar la conversación, sino dejar que el otro participe. Y normalmente el solista y el director solo tienen uno o dos ensayos para llegar a entenderse así de bien.
¿Cuánto tiempo pasa ensayando?
Como mínimo tres horas al día, y no solo ensayo los fragmentos más difíciles; también estudio la estructura de la pieza, pero sin tocarla. Además, para comprender mejor la obra que estoy preparando, escucho otros trabajos del mismo compositor.
En su opinión, ¿qué hace a un buen pianista?
Su habilidad para hacer que el piano “cante”. Me explico: los instrumentos de viento y la voz humana pueden mantener una nota o hasta aumentar su volumen. El piano no es así. Como es un tipo de instrumento de percusión, el volumen de la nota que se produce al golpear las cuerdas tiende a disminuir. El reto del pianista es mantener vivas las notas. Esto se consigue combinando movimientos sutiles de los dedos y las muñecas con el manejo del pedal derecho, que es el que extiende la duración de la nota y modifica su timbre. Si el pianista domina estas técnicas tan complejas, puede hacer que el piano suene como una flauta, una trompa o toda una orquesta. Incluso puede hacer que suene parecido al instrumento más refinado de todos: la voz humana.
Es obvio que a usted le apasiona la música.
Para mí, la música es el lenguaje que mejor evoca y expresa sentimientos que son difíciles o hasta imposibles de comunicar con palabras.
¿Qué lo hizo interesarse en temas espirituales?
Nuestra casa estaba llena de los libros que mi padre traía de Moscú. Uno de ellos me interesó muchísimo. Contenía relatos de la Biblia que hablan sobre los comienzos de la historia y el pueblo de Israel. Luego leí un libro de los testigos de Jehová llamado Ustedpuede vivir para siempre en el paraíso en la Tierra.* Me encantó la claridad con la que exponía las enseñanzas bíblicas. De hecho, cuando me mudé a España para seguir estudiando música en 1991, me llevé ese libro. Lo leí varias veces. Descubrí una fe basada no solo en la emoción, sino también en una lógica aplastante y pruebas claras.
Una de las enseñanzas que más me interesaba era la promesa de que los seres humanos vivirán para siempre en la Tierra. ¡Era tan lógica! Tengo que aclarar que para entonces no había hablado con los testigos de Jehová, así que un día me prometí que les pediría un curso bíblico cuando me encontrara con ellos.
¿Y cómo conoció a los Testigos?
Unos días después de hacerme aquella promesa, vi a dos mujeres que llevaban una Biblia. Pensé: “Se parecen a las personas de las que habla mi libro. Predican como los cristianos de la Biblia”. No tardé mucho en empezar a estudiar con un Testigo. Y ahora no hay nada que me cause más alegría que ayudar a otros a aprender del Creador.
¿Qué lo convenció de que Dios existe?
La música. A casi todo el mundo le gusta y ningún animal la disfruta como nosotros. La música transmite alegría, confianza, ternura... Casi todas las emociones posibles. Seguimos el ritmo de la música de forma instintiva. Pero ¿realmente es necesaria para la supervivencia? ¿Es esencial para la “supervivencia del más apto” de la que hablan los evolucionistas? Yo creo que no. ¿Cómo es posible que un cerebro con la habilidad de crear música y de disfrutar con las obras de Mozart o Beethoven sea producto de la evolución? Eso es ilógico. Tiene mucho más sentido pensar que es obra de un Creador sabio y lleno de amor.
¿Qué lo hizo creer que la Biblia viene de Dios?
La Biblia es una recopilación de 66 libros escritos por unos 40 hombres en un período de 1.600 años. ¿Quién podría componer una obra de arte como esa logrando mantener el mismo argumento de principio a fin? La única respuesta razonable es Dios. La Biblia es como una sinfonía que tiene una elegante estructura, un magistral arreglo y un conmovedor mensaje para toda la humanidad.
[Nota]
Ahora los testigos de Jehová usan otro manual para dar clases bíblicas, titulado ¿Qué enseña realmente la Biblia? Puede descargarlo de www.jw.org/es.

La Biblia es como una sinfonía que tiene una elegante estructura, un magistral arreglo y un conmovedor mensaje para toda la humanidad

lunes, 26 de mayo de 2014

Un cirujano explica por qué cree en Dios

El doctor Guillermo Perez realizando una operación
ENTREVISTA | GUILLERMO PEREZ

El doctor Guillermo Perez, recientemente retirado, fue jefe de cirugía en un hospital de Sudáfrica con setecientas camas. Por años creyó en la evolución, pero después se convenció de que el cuerpo humano ha sido diseñado por Dios. ¡Despertad!habló con él de sus creencias.
Díganos por qué era evolucionista.
El doctor Guillermo Perez
Aunque crecí en un hogar católico, tenía muchas dudas. Por ejemplo, me costaba creer en un Dios que quema a la gente en el infierno. Así que cuando llegué a la universidad y mis profesores me enseñaron que los seres vivos no fueron creados por Dios, sino que evolucionaron, me pareció razonable. Además, supuse que tenían pruebas. Dicho sea de paso, mi iglesia no descartaba la idea de que Dios nos hubiera creado por evolución.
¿Qué despertó su interés por la Biblia?
Mi esposa, Susana, empezó a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová. Ellos le mostraron con la Biblia que no existe un infierno donde Dios torture a las personas.*También le dijeron que él ha prometido convertir nuestro planeta en un paraíso.* ¡Por fin escuchamos una explicación lógica! En 1989, un Testigo llamado Nick comenzó a visitarme. En una conversación que tuvimos sobre el origen del cuerpo humano, leí estas palabras de Hebreos 3:4 que me dejaron impresionado por su lógica tan sencilla: “Toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios”.
¿Lo ayudaron sus conocimientos del cuerpo humano a aceptar la creación?
En efecto. Por ejemplo, los sistemas de reparación del cuerpo humano han sido cuidadosamente diseñados. Uno de ellos, el sistema de cicatrización, consiste en cuatro etapas. Este sistema me hacía recordar que mi labor de cirujano era simplemente de apoyo.
¿Qué pasa cuando sufrimos una herida?
En cuestión de segundos se activa la primera etapa, destinada a detener el sangrado. Esta etapa consta de varios pasos complejísimos y muy efectivos. Quisiera mencionar que el sistema circulatorio (que es una red de vasos sanguíneos de 100.000 kilómetros [60.000 millas] de longitud) debe ser la envidia de los ingenieros, pues tiene la capacidad de sellar las fugas y repararse por sí solo.
¿En qué consiste la segunda etapa?
En cuestión de horas se detiene el sangrado y comienza la segunda etapa, la inflamación, durante la cual tiene lugar una extraordinaria cadena de sucesos. Primero, los vasos sanguíneos, que inicialmente se habían contraído para reducir el sangrado, se expanden para aumentar el flujo de sangre en la zona de la herida. Luego, un fluido rico en proteínas hace que la zona se hinche. Dicho fluido es vital para combatir infecciones, diluir toxinas y retirar tejidos dañados. Cada suceso dentro de la etapa requiere la producción de millones de moléculas y células especializadas. Por cierto, algunos de estos sucesos estimulan el inicio de la siguiente etapa, tras lo cual se desactivan.
¿Y cómo continúa el proceso?
A los dos días comienza la tercera etapa, durante la cual el cuerpo produce los materiales de reparación. La producción alcanza su nivel máximo en unas dos semanas. A la zona lastimada llegan células que forman fibras alrededor de la herida y luego comienzan a multiplicarse. Mientras tanto, empiezan a crecer vasos sanguíneos en dirección a la herida a fin de transportar nutrientes adicionales y retirar desechos durante la demolición y la reconstrucción. En otra compleja serie de subetapas se producen células especiales que comienzan a cerrar la herida.
¡Qué sorprendente! ¿Cuánto tarda en terminar la reparación?
La etapa final puede durar meses; es la etapa de remodelación. En ella, los huesos rotos recuperan su fuerza original, y las fibras que se colocaron a lo largo de la herida en la etapa anterior son sustituidas por materiales más resistentes. En resumen, el sistema de cicatrización es un ejemplo de coordinación programada del más alto nivel.
¿Recuerda algún caso que lo haya impresionado particularmente?
Sí. Una vez traté a una paciente de 16 años que había sufrido un terrible accidente automovilístico. La joven estaba en estado crítico: tenía hemorragias internas y el bazo lacerado. Antes la hubiéramos operado para reparar o extirpar el bazo, pero ahora los médicos confían más en la capacidad del cuerpo de repararse a sí mismo. Solo me concentré en la infección, la pérdida de fluidos, la anemia y el dolor. Unas semanas más tarde, le hicimos una ecografía y el bazo estaba como nuevo. El sistema de cicatrización del cuerpo me deja boquiabierto y cada vez me convence más de que fue diseñado por Dios.
¿Qué le gustó de los testigos de Jehová?
Que fueran tan amigables y que siempre respondieran mis preguntas con la Biblia. También admiraba el valor con el que le hablan de sus creencias a la gente y la ayudan a conocer a Dios.
¿Le sirvió de algo en su trabajo ser testigo de Jehová?
Desde luego. Para empezar, me ayudó a manejar el desgaste por empatía, un fenómeno que se da cuando un doctor o una enfermera se “quema” emocionalmente por el trato constante de enfermos y heridos. Además, cuando un paciente quería conversar, podía explicarle la promesa del Creador de terminar con las enfermedades y el sufrimiento* y de convertir la Tierra en un lugar en el que nadie dirá: “Estoy enfermo”.*