domingo, 27 de julio de 2014

La traición de Almeida

‘No tratemos traidoramente unos con otros.’ (MALAQUÍAS 2:10.)




UN "JUDAS CUBANO"


   En la década del 60, el Comandante Juan Almeida, tercero al mando en el gobierno de Fidel Castro, planeaba con Kennedy un golpe de estado contra el gobierno castrista. Según investigadores norteamericanos de Discovery, el Presidente estadounidense de ese entonces, John Kennedy, había establecido comunicación con el Tercero al mando de la Revolución cubana, el Comandante Juan Almeida para que le diera un golpe de estado al presidente de Cuba, Fidel Castro, cuando se debatía el rumbo político que adoptarían los cubanos de seguir el camino Capitalista o de unirse al sistema socialista soviético.


Pensemos ahora en la traición de Judas Iscariote. En la última Pascua que Jesús celebró con sus doce apóstoles, les anunció: “En verdad les digo: Uno de ustedes me traicionará” (Mat. 26:21). Esa misma noche, ya en el jardín de Getsemaní, Jesús les dijo a Pedro, Santiago y Juan: “¡Miren! El que me traiciona se ha acercado”. Acto seguido, Judas apareció con sus cómplices y, “yendo directamente a Jesús, dijo: ‘¡Buenos días, Rabí!’, y lo besó muy tiernamente” (Mat. 26:46-50; Luc. 22:47, 52). Por su amor al dinero, Judas “había traicionado [...] sangre justa” y entregado a Jesús a sus enemigos. ¿Y cuánto cobró por ello? ¡Treinta míseras monedas de plata! (Mat. 27:3-5.) Desde entonces, el nombre Judas ha sido sinónimo de “traidor”, en especial de la clase que se esconde tras el disfraz de la amistad.

Veamos ahora el caso de Absalón. Cegado por la ambición, estaba decidido a usurpar el trono de su padre, el rey David. Comenzó “robándose el corazón de los hombres de Israel”, es decir, ganándose su favor con astutas promesas y fingidas expresiones de afecto. Los abrazaba y besaba como si de verdad se preocupara por ellos y sus necesidades (2 Sam. 15:2-6). Consiguió poner de su parte hasta al consejero de confianza de David, Ahitofel, quien se volvió traidor y se unió a la rebelión (2 Sam. 15:31). En los Salmos 3 y 55, David expresa cómo se sintió por tan terrible deslealtad (Sal. 3:1-8;léase Salmo 55:12-14). La conspiración contra el rey nombrado por Jehová puso de manifiesto que Absalón no sentía ningún respeto por la soberanía divina, y que era un ser ambicioso y descarado (1 Cró. 28:5). Al final, el golpe fracasó y David siguió reinando como el ungido de Jehová.


Nota: Fidel Castro que ha sido el dictador que se mantuvo más años en el poder en la isla, no es ni de lejos comparable a un siervo como David, y mucho menos al Hijo Unigénito de Jehová. Desconocemos cual sería el precio de la traición de Almeida, pudo ser ganar más protagonismo, más poder o una buena suma de dinero.  No olvidemos que  Juan Almeida Bosque adoraba a dioses paganos como Changó. Fracasado el plan golpista Almeida fue leal a Fidel hasta el día de su muerte manteniendo su status de privilegiado.



IMITEMOS A LOS LEALES

 La Biblia también contiene muchos ejemplos de lealtad. Examinemos dos de ellos para ver qué podemos aprender. Comencemos por un hombre que demostró su lealtad a David: Jonatán. Dado que era el hijo mayor del rey Saúl, tenía todas las probabilidades de heredar el trono de Israel. Sin embargo, Jehová eligió a David para ese puesto. En vez de ponerse celoso, Jonatán respetó la decisión divina. Y lejos de considerarlo como un rival, “la misma alma de Jonatán se ligó con el alma de David” y le juró lealtad. Hasta le regaló algunas de sus prendas de vestir, su espada, su arco y su cinturón, lo cual implicaba reconocer su dignidad real (1 Sam. 18:1-4). Además, hizo todo lo que pudo para “fortalecerle la mano”, arriesgando incluso su propia vida al defenderlo ante Saúl, su padre. Y lealmente animó a su amigo con estas palabras: “Tú mismo serás rey sobre Israel, y yo mismo llegaré a ser segundo a ti” (1 Sam. 20:30-34; 23:16, 17). No es de extrañar que, a la muerte de Jonatán, David expresara su dolor y el cariño que le tenía en una conmovedora canción (2 Sam. 1:17, 26).
 En el corazón de Jonatán no había ningún conflicto de lealtades. Él se sometía por completo al Señor Soberano Jehová y apoyaba sin reservas a David, el ungido de Dios. Del mismo modo, aunque nosotros no tengamos el honor de recibir alguna responsabilidad especial en la congregación, debemos respaldar gustosamente a los hermanos que han sido nombrados para guiarnos (1 Tes. 5:12, 13; Heb. 13:17, 24).
 El otro ejemplo positivo que vamos a analizar es el del apóstol Pedro, quien prometió lealtad a Jesús. Cuando el Gran Maestro empleó unos símbolos muy gráficos para ilustrar la importancia de demostrar fe en su carne y sangre, que pronto iba a sacrificar, muchos de sus discípulos se ofendieron y lo abandonaron (Juan 6:53-60, 66). Entonces Jesús se volvió a sus doce apóstoles y les preguntó: “Ustedes no quieren irse también, ¿verdad?”. Fue Pedro quien contestó: “Señor, ¿a quién nos iremos? Tú tienes dichos de vida eterna; y nosotros hemos creído y llegado a conocer que tú eres el Santo de Dios” (Juan 6:67-69). ¿Acaso Pedro comprendió perfectamente todo lo que Jesús acababa de decir sobre su venidero sacrificio? Lo más probable es que no. Sin embargo, estaba decidido a ser leal al Hijo ungido de Dios.

Pedro no pensó que Jesús estaba equivocado y que con el tiempo se retractaría. Más bien, reconoció humildemente que Jesús tenía “dichos de vida eterna”. Pues bien, ¿cómo reaccionamos nosotros cuando en las publicaciones del “mayordomo fiel” hallamos algo que no comprendemos bien o que no concuerda con nuestro punto de vista? Deberíamos procurar entenderlo en vez de dar por sentado que con el tiempo cambiará y se ajustará a nuestra opinión (léase Lucas 12:42).


jueves, 24 de julio de 2014

La armadura espiritual

Curioseando un poco por internet  me dió por buscar ¿como sería la armadura espiritual de Dios (Efesios 6:13-17)? Mi sorpresa comenzó al ver imágenes con gladiadores (luchadores que participaron en exhibiciones de extrema brutalidad). Luego veo imágenes de caballeros medievales, templarios con cruces, otra de centuriones romanos, soldados de Cristo, etc y otras tantas aberraciones de la mente humana.

“Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo.” (EFESIOS 6:11.)

Hallamos una descripción de esta armadura espiritual en Efesios 6:14-17, donde Pablo escribió: “Estén firmes [...] teniendo los lomos ceñidos con la verdad, y teniendo puesta la coraza de la justicia, y teniendo calzados los pies con el equipo de las buenas nuevas de la paz. Sobre todo, tomen el escudo grande de la fe, con el cual podrán apagar todos los proyectiles encendidos del inicuo. También, acepten el yelmo de la salvación, y la espada del espíritu, es decir, la palabra de Dios”.

Protección para los lomos, el pecho y los pies

 Los lomos ceñidos con la verdad. Pablo lo empleó para mostrar cuánto han de influir las Escrituras en nuestra vida. Podría decirse que deben rodearnos apretadamente, a fin de que vivamos en consonancia con la verdad y la defendamos en toda ocasión (Salmo 43:3; 1 Pedro 3:15). Para ello hemos de aplicarnos al estudio meditativo de la Biblia. Jesús tenía la ley de Dios “dentro de [sus] entrañas” (Salmo 40:8). Por esa razón, pudo contestar las preguntas de sus opositores citando de memoria de las Escrituras (Mateo 19:3-6; 22:23-32). Si dejamos que nos guíe, la verdad de la Biblia nos libra de razonamientos falsos y nos permite tomar buenas decisiones. Cuando nos enfrentemos a tentaciones o pruebas, las pautas bíblicas reforzarán nuestra resolución de hacer el bien. Por así decirlo, veremos a nuestro Magnífico Instructor, Jehová, y oiremos una palabra detrás de nosotros que diga: “Este es el camino. Anden en él” (Isaías 30:20, 21).

La coraza de la justicia. El corazón figurado —la persona que somos en nuestro interior— se inclina al mal, de modo que necesita especial protección (Génesis 8:21). Por consiguiente, debemos aprender y llegar a amar las justas normas de Jehová (Salmo 119:97, 105). El amor a la justicia nos impele a rechazar el modo de pensar mundano que hace caso omiso de las claras directrices divinas o rebaja su importancia. Además, amar lo que es recto y odiar lo que es malo impedirá que sigamos cualquier proceder que pueda arruinarnos la vida (Salmo 119:99-101; Amós 5:15). Jesús es ejemplar a este respecto, pues las Escrituras dicen de él: “Amaste la justicia, y odiaste el desafuero” (Hebreos 1:9).

Calzados los pies con el equipo de las buenas nuevas de la paz.  Pablo usó acertadamente el calzado para representar nuestra disposición a transmitir el mensaje del Reino a todo el que escuche. Esto es muy importante, pues ¿cómo podrían otros conocer a Jehová si nosotros no estuviéramos siempre listos para predicar? (Romanos 10:13-15.)

¿Cuál fue la actividad principal en la vida de Jesús? Él mismo le dijo al gobernador romano Poncio Pilato: “He venido al mundo [...] para dar testimonio acerca de la verdad”. Jesús predicó dondequiera que encontró un oído atento, y tanto le complacía su ministerio que lo antepuso a sus necesidades físicas (Juan 4:5-34; 18:37). Si nosotros, al igual que Jesús, anhelamos proclamar las buenas nuevas, hallaremos muchas oportunidades para transmitirlas a otros. Además, estar activos en el ministerio nos mantendrá fuertes espiritualmente (Hechos 18:5).

El escudo, el yelmo y la espada

El escudo grande de la fe. ¿Qué “proyectiles encendidos” emplea Satanás para socavar nuestra fe? Quizá promueva la persecución o la oposición en la familia, el empleo o el lugar de estudios. Asimismo, el deseo de adquirir más y más posesiones, así como la atracción de la inmoralidad, han causado estragos en la espiritualidad de algunos hermanos. A fin de protegernos de tales peligros, debemos tomar, “sobre todo, [...] el escudo grande de la fe”, cualidad que cultivamos cuando adquirimos conocimiento de Jehová, nos comunicamos regularmente con él en oración y percibimos su protección y bendición (Josué 23:14; Lucas 17:5; Romanos 10:17).


Cuando Jesús estuvo en la Tierra, demostró que en tiempos difíciles es fundamental contar con una fe fuerte. Él tuvo plena confianza en las decisiones de su Padre y se deleitó en hacer Su voluntad (Mateo 26:42, 53, 54; Juan 6:38). Aun en los momentos de enorme angustia que atravesó en el jardín de Getsemaní, le dijo: “No como yo quiero, sino como tú quieres” (Mateo 26:39). Jesús nunca perdió de vista la importancia de mantenerse íntegro y regocijar a su Padre (Proverbios 27:11). Si tenemos una confianza similar en Jehová, no permitiremos que las críticas o la oposición debiliten nuestra fe. Más bien, esta se fortalecerá si recurrimos a él, le expresamos nuestro amor y guardamos sus mandamientos (Salmo 19:7-11; 1 Juan 5:3). Ninguna recompensa material ni placer sensual momentáneo puede compararse a las bendiciones que Jehová reserva para los que lo aman (Proverbios 10:22).

El yelmo de la salvación. Nuestra esperanza cristiana se compara a esta pieza de la armadura, pues nos protege las facultades mentales (1 Tesalonicenses 5:8). Es verdad que mediante el conocimiento exacto de la Palabra de Dios hemos transformado la mente. Sin embargo, esta podría corromperse fácilmente, pues seguimos siendo humanos imperfectos y débiles. Cabe la posibilidad de que las metas de este sistema de cosas nos distraigan y hasta reemplacen la esperanza que Dios nos ha dado (Romanos 7:18; 12:2). El Diablo trató en vano de descarriar a Jesús ofreciéndole “todos los reinos del mundo y su gloria” (Mateo 4:8). Pero este rechazó de plano la oferta, y, como dijo Pablo, “por el gozo que fue puesto delante de él aguantó un madero de tormento, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2).

La clase de confianza que Jesús tuvo no viene de modo automático. Si en lugar de mantener la mente fija en la esperanza la llenamos con los sueños y las metas de este sistema de cosas, nuestra fe en las promesas de Dios se debilitará. Con el tiempo, puede que hasta perdamos la esperanza. En cambio, si continuamente meditamos sobre las promesas divinas, seguiremos regocijándonos en la esperanza puesta ante nosotros (Romanos 12:12).

La espada del espíritu. La palabra, o mensaje, de Dios que se encuentra en la Biblia es una eficaz espada de dos filos que derrumba la falsedad religiosa y ayuda a la gente sincera a hallar libertad espiritual (Juan 8:32; Hebreos 4:12). Esta espada espiritual también nos defiende de las tentaciones y los ataques apóstatas que podrían arruinar nuestra fe (2 Corintios 10:4, 5). ¡Qué agradecidos estamos de que ‘toda Escritura esté inspirada por Dios y nos equipe completamente para toda buena obra’! (2 Timoteo 3:16, 17.)

Cuando Satanás tentó a Jesús en el desierto, este utilizó hábilmente la espada del espíritu para rechazar razonamientos falsos y tentaciones astutas. A cada embate de Satanás, él replicó: “Está escrito” (Mateo 4:1-11). Jesús también empleó la espada del espíritu para que otros escaparan del control de Satanás. “Lo que yo enseño no es mío, sino que pertenece al que me ha enviado”, dijo (Juan 7:16). Para imitar la habilidad con que Jesús enseñaba, debemos prepararnos.  En nuestro guerrear espiritual no solo hemos de usar la Biblia, sino también ‘hacer lo sumo posible para presentarnos aprobados a Dios, trabajadores que no tienen de qué avergonzarse, que manejan la palabra de la verdad correctamente’ (2 Timoteo 2:15). ¡Y qué satisfacción sentimos cuando respondemos con la Biblia a una pregunta sincera de alguien que manifiesta interés!

Orar en toda ocasión

Tras hablar de todas las piezas de la armadura espiritual, Pablo nos da otro consejo importante. A fin de resistir los ataques de Satanás, los cristianos deben recurrir a “toda forma de oración y ruego”. ¿Con cuánta frecuencia? El apóstol contesta: “[Ocúpense] en orar en toda ocasión en espíritu” (Efesios 6:18). La oración puede fortalecernos inmensamente ante las tentaciones, las pruebas o el desánimo (Mateo 26:41). Jesús “ofreció ruegos y también peticiones a Aquel que podía salvarlo de la muerte, con fuertes clamores y lágrimas, y fue oído favorablemente por su temor piadoso” (Hebreos 5:7).


El Diablo sabe que le queda poco tiempo, de ahí que redoble sus esfuerzos por derrotarnos (Revelación 12:12, 17). Tenemos que oponernos a este poderoso enemigo y “pelea[r] la excelente pelea de la fe” (1 Timoteo 6:12). Para ello necesitamos una fortaleza superior a la normal (2 Corintios 4:7). También precisamos el espíritu santo de Dios, por lo que debemos pedirlo. Jesús prometió: “Si ustedes, aunque son inicuos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¡con cuánta más razón dará el Padre en el cielo espíritu santo a los que le piden!” (Lucas 11:13).

Está claro que es esencial que nos pongamos la armadura completa que nos da Jehová. Para llevarla se exige que cultivemos cualidades piadosas, como la fe y la justicia. Es imprescindible que amemos la verdad como si estuviéramos ceñidos con ella, que estemos dispuestos a proclamar las buenas nuevas en toda ocasión y que mantengamos la mente fija en la esperanza puesta ante nosotros. Asimismo, debemos hacernos diestros en el manejo de la espada del espíritu. Con la armadura completa que provienede Dios, saldremos victoriosos en nuestra lucha contra las fuerzas espirituales inicuas y realmente daremos gloria al santo nombre de Jehová (Romanos 8:37-39).

miércoles, 23 de julio de 2014

Cristianos tibios

En la actualidad, muchos cristianos son parecidos a los cristianos de Laodicea, no son ni estimulantes como el agua caliente ni refrescantes como el agua fría, de modo que, por ser tibios, Jesús los escupirá de su boca (Revelación 3:14-18). No los quiere como portavoces, o sea,como “embajadores [ungidos] en sustitución de Cristo” (2 Corintios 5:20). A menos que se arrepientan, perderán el privilegio de ser proclamadores del Reino. El grupo de los cristianos laodicenses se afanaba por acumular riquezas terrenales y no sabía que era “desdichado y lastimoso y pobre y ciego y desnudo”. Para librarse de esa misma pobreza, ceguera y desnudez espirituales, todos los que hoy son como ellos deben comprarle a Cristo el “oro acrisolado” de una fe probada, las “prendas de vestir exteriores blancas” de la justicia y la “pomada para los ojos” que mejora la visión espiritual.

No es de extrañar que los cristianos se enfrenten a oposición. De hecho, hasta el propio Jesucristo —quien no cometió pecados y dedicó su vida a hacer el bien— sufrió burlas y ataques. “Me odiaron sin causa”, afirmó la noche antes de morir (Juan 15:25). También preparó a sus discípulos diciéndoles: “Si el mundo los odia, saben que me ha odiado a mí antes que los odiara a ustedes. Tengan presente la palabra que les dije: El esclavo no es mayor que su amo. Si ellos me han perseguido a mí, a ustedes también los perseguirán” (Juan 15:18, 20).

Por miedo a ser perseguidos, muchos no se atrevieron a declararse abiertamente a favor de la religión verdadera. De hecho, la Biblia menciona el caso de ciertas personas que no hablaban sobre Jesús en público “por temor a los judíos” (Juan 7:13; 12:42). Los líderes religiosos de aquella época amenazaban con expulsar de la sinagoga a todo el que ejerciera fe en Cristo. Como vemos, muchos no se hicieron cristianos por miedo a la reacción de otras personas (Hechos 5:13).

Millones de cristianos se toman muy en serio su comisión de predicar las buenas nuevas del Reino de Dios en toda la Tierra, así como de hacer discípulos enseñando la verdad bíblica a las personas que muestran interés (Mateo 28:19, 20).


"‘Conozco tus hechos, que no eres ni frío ni caliente. Quisiera que fueras frío o, si no, caliente.  Así, por cuanto eres tibio, y ni caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca. Porque dices: “Soy rico y he adquirido riquezas y no necesito absolutamente nada”, pero no sabes que eres desdichado y lastimoso y pobre y ciego y desnudo" (Revelación 3:15-17)

Muchos cristianos temen perder el respeto, la amistad o incluso el apoyo económico de otras personas y por eso prefieren mantener un perfil bajo en su entorno de amigos, centro de trabajo y redes sociales, inventando escusas para no predicar. En algunas zonas rurales, quienes viven del campo quizá teman que los vecinos ya no los ayuden a cosechar o a cuidar los animales. Con todo, millones de personas han decidido confiar con valor en Jehová y guiarse por los principios divinos, tal como hizo Jesucristo. Y Jehová las ha bendecido por ello.

Si eres un cristiano tibio te convendría ver los siguientes ejemplos de fe:

Me encanta predicar por teléfono

"Cuando alguien ve mi frágil cuerpo de 29 kilos (65 libras) en una silla de ruedas, jamás se imaginaría lo fuerte que soy. Y es que aunque por fuera me estoy debilitando, por dentro me estoy fortaleciendo". Maite Morlans sufrió “trastorno autoinmunitario crónico” y “poliartritis infantil crónica”. La poliartritis infantil es un tipo de artritis crónica que afecta a niños. El sistema inmunológico destruye tejidos sanos del cuerpo provocando dolor e inflamación en las articulaciones.


Esteban y Patricia Quintana llevan once años juntos. Quienes los ven recorrer las calles de El Paso los llaman ’los novios’. Por una simple razón: se conducen sobre  una silla de ruedas, vestidos con sus mejores ropas. Él, ya no tiene cáncer. Pero sí dos tumores, uno en el paraespinal –que crece una milésima por año- y otro en el tórax. Por el cáncer, Esteban no puede trabajar. Recibe ayuda del gobierno. Ella tampoco puede. Debido a una enfermedad congénita, por indicación médica,no puede ejercer. Patricia tiene una enfermedad que le produce cansancio cerebral, sueño y depresión constante. Esteban tampoco puede caminar. Se cansa con rapidez. En su tiempo libre, se dedican a predicar en su sector, sobre la Avenida Texas y las casas de refugio que hay por la zona. 

“Todos los días en el templo, y de casa en casa, continuaban sin cesar enseñando y declarando las buenas nuevas acerca del Cristo, Jesús.” (HECH. 5:42.)

Los testigos de Jehová empleamos diversos métodos para llevar a cabo la comisión de Jesús de predicar y hacer discípulos (Mat. 28:19, 20). Predicamos en los mercados, en las calles y en otros lugares públicos (Hech. 17:17). También nos comunicamos con muchas personas por teléfono, internet o por carta y, si surge la oportunidad, damos testimonio mientras realizamos nuestras labores cotidianas. Hasta tenemos un sitio oficial de Internet con información bíblica en más de trescientos idiomas. Todos estos métodos de evangelización dan buenos resultados. Todo cristiano tiene la responsabilidad de dar testimonio.

“Lenguaje de señas por Internet”

Tan solo en Estados Unidos hay casi ocho millones de personas mayores de cinco años que tienen problemas auditivos aunque utilicen audífono. Cerca de un millón de ellas se valen del lenguaje de señas para comunicarse.

Pablo refiriéndose a Timoteo  destacó su “fe [...] sin hipocresía” (2 Tim. 1:5). En este tiempo hay muchos jóvenes que se labran un buen nombre ante Jehová y su pueblo imitando las buenas cualidades de Timoteo (Pro. 22:1; 1 Tim. 4:15). Como él, se niegan a llevar una doble vida y así demuestran que su fe está libre de hipocresía (Sal. 26:4).

martes, 22 de julio de 2014

Nunca juzgues por las apariencias

Cuando conocemos a alguien por primera vez, tendemos a formarnos una opinión de la persona basándonos en experiencias anteriores. Lo más probable es que generalicemos y la juzguemos según ideas preconcebidas. Aparte de la apariencia física, otros aspectos como la nacionalidad, la raza, la religión o el nivel económico pueden influir en nuestro juicio.

Si somos honrados, deberíamos echar a un lado nuestra opinión preconcebida y limitarnos a los hechos. De lo contrario, podríamos lastimar o incluso perjudicar gravemente a otros tan solo porque nuestro orgullo nos impide reconocer que no somos infalibles. Por lo general, guiarse por las apariencias no solo perjudica a la víctima, sino también a quien juzga.

Muchas personas piensan que se puede juzgar a alguien sin equivocarse con solo observar su aspecto.

Al ver la siguiente foto el primer pensamiento que le pasa por la mente es que este joven pudiera ser un empresario exitoso, un administrativo, un gran profesional, el novio ideal para su hija, etc porqué la cultura occidental  aceptó como patrón o modelo de cualidades o de conducta que un joven atractivo, debidamente afeitado y vestido es una persona sin tacha.



Esta es la verdadera identidad del joven de la foto:
http://www.republica.com.uy/las-confesiones-del-prostituto-mas-cotizado-de-europa/
http://www.bekia.es/celebrities/noticias/leonardo-lucatto-mejor-sido-escort-cantidad-gente-ayudado-labor-social/

Y si a usted le muestran una foto como la siguiente seguramente pensaría que es un mendigo, un indigente, un borracho, un vago, etc y seguramente se alejaría y no escucharía lo que tuviera que decirle esta persona.


Más adelante se sorprenderá de ver quién es el personaje de la foto.

Un caso típico de alguien que se dejó llevar por la primera impresión lo encontramos en la Biblia, en el primer libro de Samuel. Jehová Dios mandó al profeta Samuel a la casa de Jesé para que ungiera a uno de sus hijos como futuro rey de Israel. A ninguno se le había pasado por la cabeza llamar al joven David (1 Samuel 16:6-12). A diferencia de los seres humanos, que tienden a basar su opinión en lo que ven, Jehová Dios ve más allá del aspecto físico.

Jehová también nos asegura que “no trata a nadie con parcialidad ni acepta soborno” (Deuteronomio 10:17). A diferencia de muchos seres humanos poderosos o influyentes, no deja que pesen en sus decisiones las riquezas materiales o las apariencias, ni tiene prejuicios ni favoritismos de ningún tipo.

Vivimos en un mundo obsesionado con la belleza física. ¡Qué bueno que Jehová Dios no se deja llevar por las apariencias! A él no le importa si somos altos o bajos, guapos o feos, sino cómo es nuestro corazón. ¿No nos motiva esto a cultivar cualidades hermosas que agraden a Dios?

¿Qué autoexamen debemos hacernos si tendemos a ser criticones?

A lo largo de la historia, Satanás “ha cegado las mentes” de millones de personas (2 Corintios 4:4). Es más, incluso hoy día sigue engañando “a toda la tierra habitada” (Revelación [Apocalipsis] 12:9).

El Diablo está al acecho de los siervos de Jehová. Pero su objetivo no es necesariamente matarlos, como haría un cazador con una presa. Más bien, lo que pretende es capturarlos vivos para utilizarlos como le plazca (léase 2 Timoteo 2:24-26). El Diablo nos estudia a cada uno por separado. Primero se fija en cómo somos y en qué hábitos tenemos y, después, nos tiende sutiles trampas con el objetivo de capturarnos vivos (2 Timoteo 2:26). Caer en sus trampas puede llevarnos a la ruina espiritual y, finalmente, a la destrucción. De modo que si queremos escapar de este “pajarero”, nos conviene conocer sus trampas.

 En el siglo I, por ejemplo, muchos judíos se negaron a considerar la posibilidad de que Jesús fuera el Mesías prometido. ¿Por qué? Porque se fiaron de lasapariencias y solo lo vieron como el hijo de un carpintero rural. Aunque los impresionaban la sabiduría de Jesús y sus milagros, no quisieron admitir que sus ideas preconcebidas eran erróneas y que Jesús era mucho más que un simple carpintero. Debido a la actitud orgullosa que tenían, Jesús se marchó a predicar a otro lugar y afirmó: “El profeta no carece de honra sino en su propio territorio y en su propia casa” (Mateo 13:54-58).

Esos judíos pertenecían a una nación que había estado esperando al Mesías durante siglos. Como dejaron que las apariencias los cegaran, no lo reconocieron. Ese error les costó caro, pues perdieron el favor de Dios (Mateo 23:37-39). Muchos tenían prejuicios similares contra los primeros seguidores de Jesús. No podían creer que un puñado de humildes pescadores —despreciados por los intelectuales y los líderes religiosos— tuviera algo importante que decir. Quienes insistieron en dejarse llevar por las aparienciasperdieron la magnífica oportunidad de ser discípulos del Hijo de Dios (Juan 1:10-12).

En Éxodo 4:10 se presenta a Moisés –algo reiterativo en las vocaciones, llamadas y envíos bíblicos- como alguien que se resiste a la misión encomendada por Dios porque “no tenía facilidad de palabra”. Hay quienes lo interpretan como tartamudez o labio leporino, si fue asi esto no significó un impedimento para ser caudillo de la nación de Israel, mediador del pacto de la Ley, profeta, juez, comandante, historiador y escritor. (Esd 3:2.)




Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿A un hombre vestido de prendas de vestir suaves? ¡Si los que llevan prendas de vestir suaves están en las casas de reyes! (Mateo 11:8)

En efecto el de la foto era Juan el Bautista. Llevaba ropa de pelo de camello y un cinturón de cuero alrededor de sus lomos, una vestidura semejante a la del profeta Elías. El alimento de Juan consistía en langostas (saltamontes) y miel silvestre.  Renegó del brillo de los palacios y el palabrerio estéril de los sacerdotes y escribas que hicieron de la LEY un verdadero laberinto. "En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él". (Mateo 11:11). Esto nos dá una idea del concepto que tenía Jesús de Juan el Bautista.


De modo que le dijeron: “Un hombre que poseía una prenda de vestir de pelo, con un cinto de cuero ceñido a sus lomos”. Al instante él dijo: “Fue Elías el tisbita”. (2 Reyes 1:8)

No vivimos en tiempos de profetas ni patriarcas bíblicos, pero si así fuera nos alejaríamos de ellos por su aspecto personal, su apariencia nos haría juzgarlos como indigentes, malhechores, borrachos, drogadictos, portadores de plagas y contagiosos, vagos, etc. Lo mismo pensamos cuando una persona abandona su vida mundana para dedicarse por completo a Jehová, lo primero que se nos ocurre es llamarlos locos. Los cristianos hemos de estar “siempre listos para presentar una defensa” de nuestra fe (1 Ped. 3:15). Si tenemos que hablar de nuestras creencias ante jueces y políticos, debemos copiar el modelo que nos dejó el apóstol al dirigirse a Agripa y Festo. Es posible que les lleguemos al corazón si les explicamos que la verdad bíblica nos ha brindado una mejor calidad de vida tanto a nosotros como a nuestros oyentes. Al escuchar aquel persuasivo testimonio, ninguno de los dos mandatarios se quedó indiferente. Notemos qué sucedió: “Mientras [el apóstol] decía estas cosas en su defensa, Festo dijo con voz fuerte: ‘¡Estás volviéndote loco, Pablo! ¡El gran saber te está impulsando a la locura!’” (Hech. 26:24). Su impetuosa respuesta pudo deberse a una actitud que hoy también es muy común. Ciertamente, no son pocos los que piensan que quienes difunden las verdaderas enseñanzas bíblicas son unos fanáticos. Y a la mayoría de los sabios de este mundo se les atraganta la doctrina cristiana de la resurrección de los muertos. Pero Pablo tenía una buena respuesta para el procurador: “No estoy volviéndome loco, excelentísimo Festo, sino que expreso dichos de verdad y de buen juicio". (Hechos 26:25)

Cuando ciertos contemporáneos de Jesús observaron lo que él hacía, tuvieron la humildad necesaria para cambiar de opinión (Juan 7:45-52). Entre estos hubo varios familiares de Jesús. Al principio no se tomaron muy en serio la posibilidad de que un pariente suyo fuera el Mesías (Juan 7:5). ¡Qué bueno que con el tiempo cambiaron de parecer y mostraron fe en él! (Hechos 1:14; 1 Corintios 9:5; Gálatas 1:19.) Algo parecido ocurrió años más tarde en Roma. Allí, algunos representantes de la comunidad judía estuvieron dispuestos a escuchar a Pablo, en vez de creer los rumores esparcidos por los enemigos del cristianismo. De hecho, varios se hicieron creyentes (Hechos 28:22-24).

Hoy día, muchos tienen una opinión negativa de los testigos de Jehová. ¿A qué se debe? En la mayoría de los casos, no se debe a que hayan analizado los hechos o hayan probado que sus creencias y costumbres sean antibíblicas. Más bien, es porque no pueden creer que los testigos de Jehová enseñen la verdad acerca de Dios. Y como ya vimos, eso es lo que muchos opinaban de los primeros cristianos.

En realidad, no es sorprendente que se hable mal de quienes se esfuerzan por imitar a Jesús. Él mismo advirtió a sus seguidores: “Serán objeto de odio de parte de toda la gente por motivo de mi nombre”. Aun así, los animó al decirles: “El que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo” (Mateo 10:22).

Los testigos de Jehová obedecen con entrega el mandato de Jesús de predicar por todo el mundo las buenas nuevas del Reino de Dios (Mateo 28:19, 20). Quienes rechazan este mensaje se exponen a perder la oportunidad de andar por el camino que lleva a la vida eterna (Juan 17:3). ¿Y usted? ¿Se dejará llevar por la primera impresión y por ideas preconcebidas? ¿O estará dispuesto a examinar los hechos con una mente abierta? Recuerde que a menudo las apariencias engañan y que la primera impresión puede ser errónea, pero un análisis imparcial de la realidad puede darle gratas sorpresas (Hechos 17:10-12).

¿Por qué los Testigos cuidan tanto la indumentaria y el arreglo personal?

Por respeto a nuestro Dios. Es cierto que Dios no se deja llevar por las apariencias (1 Samuel 16:7). Sin embargo, cuando nos reunimos para adorarlo, nuestro deseo sincero es mostrar respeto por él y por nuestros hermanos.

Para reflejar los valores por los que nos regimos.

La Biblia exhorta a los cristianos a vestir “con modestia y buen juicio” (1 Timoteo 2:9, 10). Vestir “con modestia” significa llevar ropa que no llame la atención por ser ostentosa, provocativa o reveladora. Además, el “buen juicio” nos lleva a vestir de manera atractiva, no desaliñada o estrambótica. Dentro de estos principios, sin embargo, queda un amplio margen para la elección personal. Una imagen agradable y atractiva puede “[adornar] la enseñanza de nuestro Salvador, Dios”, y glorificarlo sin necesidad de decir una sola palabra (Tito 2:10; 1 Pedro 2:12). El que vayamos bien arreglados a las reuniones influye en la opinión que la gente se forme del pueblo de Jehová.

Para estar limpios y presentables no hace falta ropa cara o super elegante. Basta ver los siguientes ejemplos:

¿Medium ó estafador?

Lea los siguientes artículos y observe cuanto cobran (o roban) y además extravian los mediums de nuestros días:
http://www.todoterapias.com/terapeuta.php?id=202
http://es.letsbonus.com/madrid/mas-alla-de-la-vida-anne-germain-153581

En los siguientes párrafos estudiarás de donde provienen los medium. Se puede decir más alto pero no más claro.

Un rey invoca a los muertos

Estaba a punto de librarse una batalla en el norte de Israel entre los temibles filisteos y el ejército del rey Saúl. Cuando el monarca vio el campamento filisteo, “su corazón empezó a temblar muchísimo”. Para entonces, Saúl había dejado de servir fielmente a Dios, por lo que Jehová no respondía sus oraciones. Y tampoco podía acudir al profeta Samuel, pues había fallecido algún tiempo antes. ¿Dónde encontraría ayuda? (1 Samuel 28:3, 5, 6.)

Viajó a la ciudad de En-dor y le rogó a una médium que le pusiera en contacto con Samuel. La mujer realizó una invocación y, supuestamente, se apareció “Samuel”. Este ser le informó a Saúl que los filisteos vencerían y que Saúl y sus hijos morirían en combate (1 Samuel 28:7-19). ¿Habló Saúl realmente con el alma inmortal de Samuel?

Reflexionemos en la siguiente idea. Según enseña la Biblia, cuando una persona muere, “vuelve a su suelo” y “perecen sus pensamientos” (Salmo 146:4). Además, tanto Saúl como Samuel sabían que Dios desaprueba las prácticas espiritistas. De hecho, tiempo antes, el propio rey había tomado medidas para erradicarlas del país (Levítico 19:31).

Por lo tanto, aun en el caso de que el espíritu del fiel Samuel siguiera vivo, ¿habría desobedecido a Dios colaborando con una médium para comunicarse con Saúl? Además, si Jehová no quería responder a las súplicas de Saúl, ¿podría una simple médium obligar a Dios a hablar con el rey a través de Samuel? No, ni mucho menos. Está claro que ese “Samuel” no era el profeta de Dios que había muerto. En realidad, se trataba de un demonio que se hizo pasar por Samuel.

Pero ¿quiénes son los demonios? Son ángeles que se rebelaron contra Dios al principio de la historia humana (Génesis 6:1-4; Judas 6). Ellos pueden vernos y saben qué aspecto tenemos, cómo hablamos y cómo actuamos. Además, lo que más desean es sembrar dudas sobre la veracidad de las enseñanzas bíblicas. No es de extrañar que la Palabra de Dios advierta que no debemos tener relación con el espiritismo, práctica que califica de “detestable” (Deuteronomio 18:10-12). Y no podemos bajar la guardia, pues los demonios siempre están en pie de guerra.

¿Comprende ahora de dónde vienen muchas de esas voces y apariciones de supuestos familiares o amigos muertos? En efecto, se trata de los demonios. Y aunque tales encuentros a veces parezcan inofensivos, lo que los demonios pretenden es engañarnos (Efesios 6:12).* Por otro lado, no hay que olvidar que Jehová nos ama y desea lo mejor para nosotros. Si nuestros seres queridos siguieran viviendo en algún lugar y pudieran ayudarnos, ¿por qué iba a prohibirnos tener contacto con ellos? ¿Por qué iba a calificar de detestable el espiritismo? (1 Pedro 5:7.) Ahora bien, ya que no es posible invocar a los muertos, ¿a quién podemos acudir cuando necesitamos ayuda?

Espiritismo

Definición: La creencia de que una parte de los seres humanos que es espíritu sobrevive a la muerte del cuerpo físico y puede comunicarse con los vivos, generalmente mediante una persona que sirve de médium. Algunos creen que todo objeto material y todo fenómeno de la naturaleza tiene dentro de sí un espíritu. La brujería consiste en usar poder que se reconoce que proviene de espíritus inicuos.
La Biblia condena enérgicamente toda forma de espiritismo.

¿Es realmente posible que los seres humanos se comuniquen con el “espíritu” de un ser querido que haya muerto?

Ecl. 9:5, 6, 10: “Los vivos están conscientes de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no están conscientes de nada en absoluto [...] También, su amor y su odio y sus celos ya han perecido, y no tienen ya más porción hasta tiempo indefinido en cosa alguna que tenga que hacerse bajo el sol. Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismísimo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol, el lugar adonde estás yendo.”

Eze. 18:4, 20: “El alma que esté pecando... ella misma morirá.” (De modo que el alma no es algo que sobreviva a la muerte del cuerpo y con la cual los seres humanos vivientes puedan después comunicarse.)

Sal. 146:4: “Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos.” (Cuando se dice que el espíritu “sale” del cuerpo, esto es meramente otra manera de decir que la fuerza de vida ha dejado de estar activa. Así, después que la persona muere, su espíritu no existe como un ser inmaterial que pueda pensar y efectuar proyectos en independencia del cuerpo. No es algo con lo cual los vivientes puedan comunicarse después de la muerte de la persona.)

¿Con quién se comunican en realidad los que tratan de hablar con los muertos?

¿Quién fue el responsable de inventar la idea de que los seres humanos realmente no mueren, sino que una parte del hombre, la cual es espíritu, sobrevive a la muerte del cuerpo? Dicho engaño cuadra bien con Satanás el Diablo, a quien Jesús describió como “el padre de la mentira”. (Juan 8:44; véase también2 Tesalonicenses 2:9, 10.) El creer que los muertos están en realidad vivos en otra región y que podemos comunicarnos con ellos no ha beneficiado a la humanidad. Al contrario, Revelación 18:23 dice que, por medio de las prácticas espiritistas de Babilonia la Grande, “todas las naciones fueron extraviadas”. La práctica espiritista de ‘hablar con los muertos’ es en realidad un engaño que puede poner a las personas en comunicación con los demonios (ángeles convertidos en seres egoístas que se rebelaron contra Dios) y en muchos casos resulta en que la persona oiga voces que no quiere oír y sea atormentada por tales espíritus inicuos.

¿Es perjudicial buscar remedios o protección por medios espiritistas?

Gál. 5:19-21: “Las obras de la carne son manifiestas, y son: fornicación, inmundicia, conducta relajada, idolatría, práctica de espiritismo [...] En cuanto a estas cosas, les estoy avisando de antemano, de la misma manera que ya les avisé, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” (El que alguien recurra al espiritismo por ayuda significa que cree las mentiras de Satanás en cuanto a la muerte; busca el consejo de personas que procuran obtener poder de Satanás y sus demonios. Tal persona se identifica así con los que son enemigos declarados de Jehová Dios. El que persiste en tal proceder en vez de recibir ayuda verdadera se acarrea perjuicio duradero.)

Luc. 9:24: “El que quiera salvar su alma [o vida] la perderá; pero el que pierda su alma por causa de mí [por ser seguidor de Jesucristo] es el que la salvará.” (Si alguien deliberadamente viola los mandamientos que se presentan con claridad en la Palabra de Dios por querer proteger o conservar su vida presente, pierde la perspectiva de vida eterna. ¡Qué insensatez!)

2 Cor. 11:14, 15: “Satanás mismo sigue transformándose en ángel de luz. No es, por lo tanto, gran cosa si sus ministros también siguen transformándose en ministros de justicia.” (Por eso no debemos dejarnos engañar cuando algunas de las cosas que se hacen por medios espiritistas parezcan resultar en algún beneficio temporero.)

¿Es prudente recurrir a prácticas espiritistas para enterarse de lo que encierra el futuro, o para asegurar el éxito de cierta empresa?

Isa. 8:19: “En caso de que les digan a ustedes: ‘Recurran a los mediums espiritistas o a los que tienen espíritu de predicción que están chirriando y profiriendo expresiones en tonos bajos,’ ¿no es a su Dios a quien debe recurrir cualquier pueblo?”

Lev. 19:31: “No se vuelvan a los mediums espiritistas, y no consulten a pronosticadores profesionales de acontecimientos, para hacerse inmundos por medio de ellos. Yo soy Jehová el Dios de ustedes.”

2 Rey. 21:6: “[El rey Manasés] practicó la magia y buscó agüeros e hizo mediums espiritistas y pronosticadores profesionales de sucesos. Hizo en gran escala lo que era malo a los ojos de Jehová, para ofenderlo.” (Dichas prácticas espiritistas en realidad implicaban el recurrir a Satanás y sus demonios por ayuda. No es sorprendente que esto haya sido “malo a los ojos de Jehová”, y que Jehová castigara severamente a Manasés debido a ello. Pero cuando este se arrepintió y abandonó tales prácticas malas, recibió la bendición de Jehová.)

¿Qué daño puede ocasionar el participar en juegos que impliquen alguna forma de adivinación, o el buscar el significado de algo que parezca augurar algo bueno?

Deu. 18:10-12: “No debería hallarse en ti nadie que [...] emplee adivinación, practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero, ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista o a un pronosticador profesional de sucesos ni nadie que pregunte a los muertos. Porque todo el que hace estas cosas es algo detestable a Jehová.” (Mediante la adivinación se procura descubrir conocimiento oculto o predecir sucesos, no como resultado de la investigación, sino mediante la interpretación de agüeros o mediante la ayuda de poderes sobrenaturales.

Jehová prohibió tales prácticas entre sus siervos. ¿Por qué? Todas estas prácticas son una invitación para comunicarse con espíritus inmundos, o demonios, o para dejar que estos se apoderen de uno. El participar en tales cosas constituiría un acto de infidelidad crasa para con Jehová.)
Hech. 16:16-18: “Nos encontró cierta sirvienta que tenía un espíritu, un demonio de adivinación. Proporcionaba ella mucha ganancia a sus amos practicando el arte de la predicción.” (Obviamente, nadie que amara la justicia consultaría tal fuente de información, fuera que tuviera intenciones serias o que estuviera haciéndolo simplemente como juego. Pablo se cansó de oírla clamar, y ordenó al espíritu que saliera de ella.)

¿Pueden los espíritus inicuos adoptar forma humana?

En los días de Noé, ángeles desobedientes adoptaron forma humana. De hecho, se casaron y engendraron hijos (Gén. 6:1-4). No obstante, cuando vino el Diluvio aquellos ángeles se vieron obligados a regresar a la región de los espíritus. Respecto a ellos,Judas 6 dice: “A los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación, los ha reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día.” No solo los colocó Dios en una posición inferior con relación a los privilegios que antes tenían en el cielo y los asignó a una oscuridad densa respecto a Sus propósitos, sino que los restringió, como lo indica el que se haga referencia a cadenas. ¿En qué sentido los restringió?

Evidentemente en el sentido de que no podían adoptar cuerpos físicos para tener relaciones sexuales con mujeres, como lo habían hecho antes del Diluvio. La Biblia informa que hasta el primer siglo E.C. ángeles fieles, como mensajeros de Dios, se materializaron para efectuar sus deberes. Pero después del Diluvio los ángeles que habían hecho mal uso de sus dones se vieron privados de poder adoptar forma humana.

Sin embargo, es interesante notar que parece que los demonios pueden hacer que los seres humanos vean visiones, y lo que ellos ven puede parecer real. Cuando tentó a Jesús, evidentemente el Diablo usó tales medios para mostrarle “todos los reinos del mundo y su gloria”. (Mat. 4:8.)

¿Cómo puede alguien librarse de la influencia espiritista?

Pro. 18:10: “El nombre de Jehová es una torre fuerte. A ella corre el justo y se le da protección.” (Esto no significa que se pueda usar el nombre personal de Dios como un amuleto para desviar el mal. El “nombre” de Jehová representa a la Persona misma. Estamos protegidos cuando llegamos a conocerlo y ponemos toda nuestra confianza en él, al someternos a su autoridad y obedecer sus mandatos. Si hacemos esto, entonces, cuando clamemos a él por ayuda, usando su nombre personal, él proporcionará la protección que ha prometido en su Palabra.)

Mat. 6:9-13: “Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera: ‘ [...] No nos metas en tentación, sino líbranos del inicuo.’” También se tiene que ‘persistir en la oración’ (Rom. 12:12). (Dios oye las oraciones de los que realmente desean aprender la verdad y adorarlo de la manera que a él le agrada.)

1 Cor. 10:21: “No pueden estar bebiendo la copa de Jehová y la copa de demonios.” (Los que quieren tener la amistad y la protección de Jehová tienen que dejar de participar en reuniones espiritistas. En armonía con el ejemplo que se registra en Hechos 19:19, es importante también destruir todo objeto que uno posea que se relacione con el espiritismo, o deshacerse debidamente de ellos.)

Sant. 4:7: “Sujétense, por lo tanto, a Dios; pero opónganse al Diablo, y él huirá de ustedes.” (Para hacer esto, sea diligente en cuanto a aprender acerca de la voluntad de Dios y ponerla en práctica en su vida. Puesto que el amor a Dios lo fortalece para que no tema al hombre, rehúse firmemente participar en cualesquier costumbres relacionadas con el espiritismo u obedecer cualesquier reglas impuestas por algún espiritista.)

Póngase “la armadura completa que proviene de Dios”, descrita en Efesios 6:10-18, y sea celoso en cuanto a mantener toda parte de ella en buenas condiciones.